miércoles, 29 de noviembre de 2017

Un café con Dios

Hoy he decidido cambiar mi café ante la televisión, por un café conmigo misma, o mejor dicho, con Dios, porque al fin y al cabo, es la Voz que me habla en mi silencio.
He cambiado la cocina por la terraza y he salido a disfrutar del sol.
Al principio ha sido todo un poco incómodo, volver a hablar con mi Padre después de tanto tiempo, me ha costado bastante, pero finalmente, he decidido ir poco a poco y he empezado por el principio.

Le he puesto al día de todo lo que había vivido hasta hoy y de cómo me había sentido, e incluso he llegado a hablarle de mis verdaderas emociones y de las verdaderas razones que me habían impulsado a actuar de esa manera. Me ha costado un montón, pero he de reconocer que ha sido un ejercicio muy sanador y sobre todo, porque al finalizarlo, me he dado cuenta de que Él ya lo sabía TODO.

En ese momento me he puesto a pedirle perdón por todo aquello que me había llevado a actuar y ser de determinada manera en ciertas ocasiones, en algunas, había actuado tanto, que ya creía que era de esa determinada manera. Cuál ha sido mi sorpresa cuando he sentido que Él ya me había perdonado desde el primer momento en que había actuado mal.

Le he pedido también perdón por haber estado tanto tiempo lejos de Él y sin apenas recordarlo, pero mi sorpresa ha sido que esto también lo sabía. Me ha dicho que Él sí ha estado conmigo y me ha recordado esos momentos, en los que aún cuando yo no contaba con Él, me ha ayudado y sin pedírselo.
Me ha demostrado que es un Padre incondicional y que siempre ha estado y estará a mi lado.

He tenido tiempo de contarle mis inquietudes y de pedirle consejo, y en forma de serena "intuición", me han llegado las respuestas. Respuestas que tal vez no me gusten o me asuste llevarlas a cabo, pero respuestas que sé que aunque me cuesten y me hagan salir de mi zona de confort, me van a llevar al lugar en el que quiero estar. Respuestas que voy a aplicar porque me producen paz y me dan la tranquilidad de saber que todo va a salir bien.

Creo que ha sido el café más largo de mi vida y también el que más paz me ha aportado. Me he sentido tan bien, que he decidido quedar con Él más a menudo, y para que luego no tenga la opción de decir "no tengo tiempo", lo he agendado ya. Me he propuesto que estos momentos de encuentro con Él sean una prioridad en mi vida.

Os seguiré contando, porque sé que este café es el primero de muchos.

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domingo, 2 de julio de 2017

Necesito un día de más de 24 horas para llegar a todo

Caminamos por la vida sin fuerzas, movidas por el horario que nos han marcado y muchas veces incluso, realizando actividades que ni siquiera hemos elegido. Comenzamos el día con un horario marcado por el trabajo, que hay que cumplir sí o sí, y para el que ni siquiera te han preguntado si te viene bien o no. Debido a ese horario, alteramos toda la vida familiar: nuestros hijos han de madrugar más de lo debido, buscar una canguro que venga y los prepare para ir al cole, buscar una guardería matutina...
Salimos del trabajo y seguimos peleando con los horarios de las extraescolares de nuestros hijos, los deberes, recoger la ropa de la tintorería, ese encargo "urgente" que debías haber recogido hace dos días, comprar el regalo para el cumple al que han invitado a tu hijo, preparar la cena y tal vez la comida de mañana, bañar a los niños, preparar los uniformes para el día siguiente...

Ya se acaba el día, vas a darte una ducha, y como ni siquiera te quedan fuerzas, nunca llegas a plantearte la situación, pero... ¿Cuánto tiempo de ese día has dedicado a ti?
¿Has pensado en delegar? ¿En pedir ayuda? ¿En que mereces tener un tiempo al día para ti? ¿Te has planteado priorizar lo que te gusta y concederte un tiempo al día para ello?
Otras veces, la falta de energía nos viene del ambiente que nos rodea. Pueden ser personas de tu entorno: amigos, familia, trabajo, con las que sientes que disminuye tu energía, que bailas a su son y que no te dejan ser tú misma.

Puede ser también algo en tu hogar que te molesta, como un cajón de la cocina que está hecho un desastre y que cada vez que lo abres, te hace sentirte mal y desastrada; una mancha en el sofá o en la alfombra, de la que te quejas cada vez que la ves, pero que nunca te tomas el tiempo para limpiarla.
Tal vez te agobie el hecho de abrir el armario cada mañana y verlo lleno de ropa que ya no utilizas y que ni siquiera te gusta. ¿Por qué no lo vacías y dejas espacio para ropa nueva que te encanta?
La energía está en todo lo que nos rodea y si no sabemos aprovecharla en nuestro beneficio, se estanca y se vuelve en contra nuestra.

Párate, dedícate unos minutos y plantéate aquello que realmente quieres. Deja de quejarte por lo que te molesta y empieza a poner solución.
¿Qué necesitas para que tu día sea más productivo? ¿Qué necesitas para sentirte mejor contigo misma? Tal vez sea leer un rato, ir al gimnasio, darte un masaje... agéndalo y haz que sea tu prioridad. Si tú te respetas y respetas tu tiempo, tu entorno empezará a respetarlo también.

Haz que tu pareja se involucre en las actividades de los niños, en las duchas y cenas. Si tus hijos ya son mayores, dales alguna responsabilidad que te permita tener más tiempo para ti.
Sal a pasear, a bailar, diviértete, busca una noche para cenar con tus amigas...

La cuestión es hacer que cada día sea especial. Encuentra aquello que te gusta y priorízalo. Vacía tu vida de cosas que no te sirven, que nos utilizas y que no te llenan y concentra toda tu energía en aquello que te hace feliz.
Si tú eres feliz y estás bien, transmitirás felicidad y todo tu entorno se contagiará.

Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así permítete priorizarte.
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!


Nos vemos en el Camino! ⇒💙


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miércoles, 7 de junio de 2017

La importancia de la aceptación

La aceptación incondicional de una misma es la “primera ley del crecimiento personal”.
 
Tú eres lo primero que te encuentras cada día, y con la que vas a caminar el resto de tus días, así que lo mejor para llegar donde quieres, es tratar de ser tu mejor compañera de viaje.
 
No puedes realizarte si no te quieres, y no puedes quererte si no te gustas y no puedes siquiera gustarte si no te aceptas.
Debes aceptar cómo eres, con lo que te gusta y con lo que no.
 
Aquello que te gusta, lo utilizarás como trampolín en el que apoyarte cuando decaigas, y lo que no te gusta, trabajarás en ello para mejorarlo, cambiarlo y llegar a un punto en que te guste y te sientas orgullosa.
 
Ya has visto que aceptarse no significa gustarse. Te aceptas con tus imperfecciones y limitaciones, de manera incondicional. Desde esta aceptación serena, puedes diseñar y elegir los cambios y mejoras que quieres realizar para convertir en positivos aquellos aspectos que no te lo parecen tanto.
 
Debes reconocer y aceptar tus limitaciones y temores, pero sin identificarte con ellos. Debes ser más grande que ellos y luchar por superarlos. Todos tus miedos, la ira, el rencor, la envidia... irán desapareciendo a medida que los aceptes con serenidad y les pierdas el respeto.
 
Debes decidir aceptar lo que no te gusta como una realidad propia desde la que partes hacia tu mejora y perfeccionamiento.
 
Ámate a ti misma con esas limitaciones y crea una imagen de ti misma en tu dimensión renovada y perfeccionada. Con esta nueva imagen de ti misma, pero consciente de la propia realidad negativa que vas a cambiar, intenta comportarte, vivir y sentir tal y como deseas ser.
 
Si eres constante y realizas el proceso con calma y en paz contigo misma, verás una mejora y transformación en aquellos aspectos que menos te agradan de ti.
 
Y al igual que tú, los demás también pueden cambiar. Algunos, ya están realizando poco a poco su proceso. No juzgues ni encasilles a nadie, nunca sabes en qué punto está. Todo el mundo puede cambiar y antes de juzgar, intenta ayudar e incluso compartir con esa persona tu proceso de cambio. Es una forma de ayudarle a ver que no está sola en este camino y de animarle a dar el paso para su transformación interior.
 
Ahora, mantén una animada charla contigo misma sobre lo que más te gusta o te disgusta de tu persona, confecciona una lista con lo positivo y otra con lo negativo y haz un plan para trabajar en aquellas cosas que quieres cambiar o mejorar. Escribe un resultado a largo plazo y ve concretándolo en pequeñas actuaciones diarias, semanales, mensuales... que poco a poco irán creando un gran cambio en ti.
 
Celebra los “pequeños” logros.
 
Y durante el proceso... Sé feliz!
 
A partir de ahora, tú serás lo que decidas ser.


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jueves, 25 de mayo de 2017

Cuando la vida te dice: "¡Para!"

El día a día es tan rutinario y acelerado que no nos da tiempo a parar a pensar. 
Siempre vamos con prisas, de cita en cita, pendientes del cole de los niños, de sus extraescolares y con apenas tiempo para un café.

¿Y si hoy te planteas agendarte un café contigo misma? ¿Qué tal una conversación seria contigo que eres la mejor que te conoce?

Plantéatelo: una horita de sentarte tranquila contigo misma a ver en qué punto estás en tu vida, si estás donde te habías planteado estar, si has cumplido tus sueños, o si eso que tanta ilusión te hacía hace tiempo, ha quedado ya relegado en el "baúl de los recuerdos".

¿Has conseguido todo lo que pretendías? ¿O has renunciado a ello por las "urgencias" del día a día?
Seguro que si lo piensas bien, algunos de esos sueños o proyectos, siguen latentes en algún lugar de tu corazoncito, es sólo que los has mandado callar durante una larga temporada. De otros, eres totalmente consciente, pero sigues posponiéndolos hasta que tengas tiempo, que los niños crezcan, que mi trabajo vaya mejor, a que tenga más tiempo, más dinero... pero tal vez, cuando tengas todo lo que crees que necesitas, si es que no ha salido algo más por el camino conforme avanza el tiempo, tal vez ya sea tarde.

Hay cosas que es mejor no posponer.
Tómate un café contigo misma esta semana mismo, resérvate una horita para ti y piensa en todo aquello que quieres, pero en lo que quieres de verdad, no en lo que la gente o la sociedad te invita a creer que quieres.
Cuando tengas claro lo que quieres, respóndete a las siguientes preguntas: ¿Qué me impide conseguirlo?
¿Qué excusas me estoy poniendo?
¿Qué miedos tengo a conseguirlo?
¿Qué debo hacer para conseguirlo?
¿Quiero pagar el "precio" que supone conseguirlo?

Si respondes a estas preguntas con un mínimo de cuatro o cinco respuestas por pregunta, seguro que estás ya preparada para definir tu "mapa" para llegar a tu tesoro.
Empieza por eliminar todo aquello que te "distrae" de conseguirlo, establecer pequeños pasos diarios que te encaminen hacia lo que quieres, retos semanales y mensuales a conseguir... y verás como en nada te sientes genial por saber que estás en el camino correcto, que no es otro que aquel que te dicta tu corazón.

¿Te supone mucho tomarte este café?
Tal vez todas tus obligaciones no te lo permiten, pero cuando ponemos nuestro organismo a tope y no vamos en el sentido que deberíamos, y estamos renunciando a aquello que realmente nos gusta, llega un punto en el que apuramos demasiado y la vida nos invita a PARAR.
Y es entonces cuando te regala una enfermedad en la que ya no te sientes tan autosuficiente, un inconveniente que te hace ver y valorar la poca urgencia de las cosas que creías urgentes, o un esguince o cruce de ligamentos, para obligarte a permanecer en reposo y replantearte el camino que llevas.

Espero que tomes en serio la opción de tomarte ese café.
¡Feliz encuentro contigo misma!

Espero tus comentarios.
Un abrazo fuerte!!!

Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así que, permítete parar y pensar un poco en ti.
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!


Nos vemos en el Camino! ⇒💙


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lunes, 15 de mayo de 2017

La bendición de ser agradecidas

La gratitud, junto con el perdón, son las herramientas más poderosas para cambiar tu vida y comenzar a disfrutar de paz interior. La vida siempre te da aquello en lo que te enfocas, y si te enfocas en lo que tienes en lugar de aquello de lo que careces, y das gracias por ello, la vida te devolverá más motivos para estar agradecida. 
Probablemente pienses que tu vida es un caos y que no tienes nada por lo que estar agradecida, pero... ¿Te has parado a pensarlo? ¿Estás segura? 
Si miras a tu alrededor descubrirás muchos motivos por los que agradecer: la salida del sol, un día más, una nueva oportunidad de cambiar las cosas, una ducha relajante, un hogar en el que compartir con tu familia, unos hijos o un marido a tu lado, una familia que te quiere y te apoya, un trabajo que te entusiasma, el poder respirar, la olor de la ropa limpia, una cama en la que poder descansar... ¿Que no lo tienes todo? Probablemente, y si lo piensas bien, es que no lo necesitas, pero aún así, si crees que es importante para ti y no te ha llegado todavía, es porque probablemente debas aprender alguna lección antes de obtenerlo, deberás alcanzar un estado mental libre de apego y sobre todo, deberás convertirte en la persona capaz de manejar aquello que deseas. Aún así, una parte importante en el proceso, y mientras realizas tu cambio interior, es agradecer todo aquello que todavía no tienes. En su debido momento, la vida te sorprenderá concediéndotelo. 

La regla de oro para recibir lo que deseas en tu vida es agradecer lo que ya tienes. Otra cosa a tener en cuenta en el proceso de agradecer, es ser feliz mientras llega aquello que deseas, ten siempre en cuenta que el nivel de alegría y felicidad en tu vida, no depende de la cantidad de bendiciones que recibas, sino de tu capacidad para agradecer todo lo maravilloso que has recibido. Si no valoras lo que la vida te ha regalado, la vida no te regalará más. Para recibir lo que quieres, has de sentirte completamente feliz en el momento presente, con lo que tienes ahora mismo. Así que haz una lista de todas las bendiciones recibidas y de todas las que esperas recibir y da las gracias por ello todos los días al levantarte y antes de acostarte. Sé agradecida, confía y verás la magia en tu vida.

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sábado, 29 de abril de 2017

Sofía y los días malos

Hola, chicas!!!
Aquí estamos de nuevo...
Hay días en los que es mejor no levantarse. ¿No lo habéis pensado alguna vez? Pues eso...
Hoy me he despertado confundida. Llevo ya días dándole vueltas al tema de mi trabajo, de mis proyectos, de mi futuro y ¿sabéis qué es lo que me hace sentir mal? El no saber qué decisión tomar.

Hace poco empecé en un negocio multinivel por el tema de sacarme unos ingresos extra, y ahora, al cabo de seis meses, creo que esto no es para mí. Como yo siempre digo, yo no soy de vender, soy más de comprar... y así me va...jejeje.

La cuestión es que hoy han empezado a hablar todas las voces de mi cabeza, y la verdad, jamás pensé que pudieran haber tantas y hablar tan alto... Uuuufff! No había forma de hacerlas callar!!!: que si ya te lo dije; que si tú no vales para esto; que si otros pueden, tú también; que si has invertido un dinero y tienes que amortizarlo; que si qué van a pensar ahora; que si te vas a rajar antes de intentarlo; que si dejarlo sin intentarlo es de cobardes; que si cambias de opinión cada dos por tres... Casi me da algo!!!
Hablaban tanto y tan alto que ya no sabía a cuál de todas escuchar. Y lo peor de todo es que he llegado a pensar que todas tenían razón.
Me ha puesto de tan mal humor, que estaba enfadada con el mundo. Estaba enfadada conmigo por no saber qué quiero de mi vida, por pensar que a mi edad ya es hora de ir sentando la cabeza, por pensar que hay mil cosas que puedo hacer bien sin que me agobien, por querer hacer tanto y no llegar a nada...

La verdad es que es una sensación agobiante y agotadora. Para colmo, como parte de mi crecimiento personal, en los ratos libres me dedico a leer libros de autoayuda y el de hoy... vaya tela!!!! Era sobre la gente tóxica. He empezado a leerlo creyendo que identificaría a un montón de gente que me rodea y que son las “culpables” de que yo no llegue a dar el paso, a decidirme por lo que realmente quiero, a pelear por mis sueños. Y cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto que la persona más tóxica en mi vida ¡¡¡era yo!!!
¡Cuántas cosas he identificado en mí que me han hecho pensar!, ¡cuántas cosas de las que no te das cuenta y con las que creces e incluso aprendes a convivir!, ¡cuántos miedos!, ¡cuántas dudas!, ¡cuántos egoísmos disfrazados!, ¡cuánto daño hecho a mí misma y a los demás!, ¡qué baja autoestima!
He estado a punto de ponerme a llorar, y sinceramente, pienso que si lo hubiera hecho, hubiera liberado mucha carga emocional acumulada. Me ha costado asimilar todo lo descubierto. He estado a punto de dejarlo todo a un lado, meterme en la cama y esperar que mañana amaneciera de otro modo, pero como todo esto no ocurre, y si tú no haces nada por cambiar las cosas y actúas diferente, todo sigue igual día tras día, he decidido empezar a trabajar en mí misma y he hecho un plan de cómo evitar todas esas actitudes tóxicas y perjudiciales de cada a un futuro y a un presente, porque claro, todo esto, si lo demoras, cada vez es peor.

He hecho una lista de todo lo que tenía que cambiar, con una alternativa a cada una de las conductas y actitudes actuales tóxicas que tenía que modificar. Como es imposible cambiarlo todo en un día, he priorizado las que consideraba más peligrosas, tanto para mí misma como para los más cercanos. He decidido empezar a quitarme máscaras y ser más auténtica, más yo.
Me siento muy orgullosa de haber dado el paso y aunque sé que es difícil, me he propuesto luchar y hacer que las cosas pasen, en lugar de sentarme a verlas pasar, actuar mal y enfadada cuando no me gustan y seguir igual.
He leído que si yo no cambio, nada cambia; que no puedo pretender cambiar el mundo y a los demás si yo no cambio, que el mundo no está hecho para agradarme a mí, que debo dar lo que quiero recibir... así que me he puesto en acción y espero pronto ser una persona nueva y menos tóxica.

Y os preguntaréis, y ¿por qué Gloria nos larga todo esto hoy? Pues muy fácil, porque no quiero que cometáis el mismo error. Porque quiero que seáis personas llenas y felices y que luchéis por vuestros sueños.
Porque si al final hubiese hecho caso a mi voz interior de no levantarme hoy, no hubiera descubierto todo lo que tenía que cambiar; porque si me hubiera hundido más todavía al descubrir todos mis defectos, tampoco hubiera solucionado nada y mañana mi vida seguiría igual; porque de un acontecimiento negativo siempre podemos quedarnos con lo bueno, aunque sea poco; porque muchas veces, las peores circunstancias suelen ser las mayores bendiciones; y porque quejarse es de ser personas tóxicas; porque todo en lo que te centras, se expande y yo sinceramente, no quiero expandir más mi miseria.
Así que chicas, a levantarnos todos los días con una sonrisa a pesar del sueño, a mirarnos al espejo, aprender a querernos y valorarnos, a decirnos a nosotras mismas lo guapas y estupendas que somos, a no dar permiso a nadie para que nos amargue el día y a ser más grandes que los problemas.
Empecemos a trabajar en ser positivas, porque las circunstancias no las podemos cambiar, pero nuestra actitud ante ellas sí.
Propongámonos seriamente ser cada día un poco mejores que el anterior, fomentemos nuestro espíritu de superación y no dejemos jamás de luchar por lo que queremos.

Un abrazo fuerte!

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lunes, 17 de abril de 2017

Arriesgándome a ser auténtica

Hoy he decidido ser "auténtica". Ya sé que es una palabra que está muy vigente hoy en día, pero a la que pocos dotan de un significado en el que estemos de acuerdo; más bien, cada uno lo adapta a su situación. Pues eso es lo que yo he hecho. ¿Y qué es para mí ser "auténtica"? Pues ser fiel a mis convicciones, a mis ideas, a mis sentimientos, a mis experiencias... ser íntegra y coherente.

Así que hoy me he decidido a escribir algo que realmente me apetece compartir, no algo que "debo" escribir, o algo que los demás quieran oír.
Este post no va dirigido a nadie en particular, pero al mismo tiempo, a todos en general, y estoy convencida de que llegará a las personas a las que pueda servir de ayuda.

Y después de tanta introducción, ¿de qué va realmente este post? Pues con él simplemente pretendo compartir mis experiencias en el camino del crecimiento personal con todos vosotros. Y es que, se nos vende el mundo del crecimiento personal como algo fácil, de realizar acciones, de establecer metas y objetivos, de cumplir plazos, de centrarte (e incluso crear) tu propio micro nicho de mercado, de pensar siempre en positivo, cosa que se ha llegado incluso a desvirtuar llevando a cierta gente a pensar que los que estamos en el camino del crecimiento personal vivimos en plan "happy flower", pensando sólo en nosotros mismos y que somos seres egocentristas... y después de varios años años en este mundo, he podido comprobar que realmente no es tan fácil ni los resultados son siempre los esperados.

Aclarar que es sólo mi experiencia personal y que no tengo nada en contra del crecimiento personal, muy al contrario, todo el mundo debería trabajar constantemente en sí mismo, en crecer, en mejorar, en avanzar, en centrarse en ayudar a los demás y luchar por hacer un mundo mejor.
Lo que quiero comentar es que mucha gente comienza este proceso y no ve resultados. Algunos lo abandonan creyendo que es todo una mentira y un nuevo negocio y otros, a pesar de no ver resultados, creemos firmemente en ello y seguimos insistiendo. Matizar que lo no de ver resultados, es respecto a los objetivos que me había fijado, tanto a nivel personal como profesional, porque resultados han habido, y muchos y muy positivos.

El tema está en que hay gente que tenemos otros muchos aspectos que nos influencian y de los que no somos conscientes, y hasta que no los trabajemos, no podemos ver los resultados deseados en el plano físico. Como yo soy de mente inquieta, o como se diría hoy día: "hiperactiva mental", pues no he dejado de indagar y de formarme, descubriendo todo un mundo detrás de mis creencias y mi forma de ser. Y este "mundo" es el subconsciente, que todos sabemos que existe, pero al que nadie hacemos caso. He trabajado el tema de los bloqueos emocionales, situaciones vividas, que conscientemente hemos aparcado porque nos perjudicaban, pero que subconscientemente están ahí, aunque no nos acordemos de ella, y nos siguen perjudicando, aunque ni siquiera lo sepamos.

He descubierto también la magia de la gratitud y del perdón y he recibido el regalo de que la vida me pusiera delante a la gente adecuada para dar el siguiente paso en este proceso. He podido comprobar que todos hemos vivido otras vidas, y que lo que no hemos sanado en ellas, se nos sigue presentando para poder sanarlo ahora.

Y lo más importante, he podido conectar con mi Yo Superior, o como a mí me gusta llamarlo, con Dios, porque aunque a mucha gente le rechine, yo creo firmemente en Dios y en que somos parte de Él. Yo me considero Su hija en toda regla, aunque todo lo que he escrito no esté muy aceptado y no esté de acuerdo a las normas de la Iglesia. Pero es que yo no hablo de religión, sino de espiritualidad. Y, por fin, después de muchos años, me siento feliz de "hablar con Dios", de escuchar Sus respuestas y me siento dichosa de ser Su hija.

Seguiré ampliando estos aspectos en otros posts. Si algo de lo escrito resuena en vosotras, estamos en contacto.

Ten en cuenta que la vida es un espejo y te devuelve la forma en que la miras, así que mírala con mucho amor y autenticidad.


Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre… brilla desde tu esencia!


Un abrazo! Y… nos vemos en el Camino!


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El mensaje de la Oración en el Huerto de Getsemaní

Este año, asistir a la Hora Santa me ha costado más que nunca. Ha sido uno de esos momentos en los que llevas tanto dolor por dentro que es imposible de expresar en palabras.
¿Cómo acompañar a Jesús en su dolor si yo sólo pienso en el mío? ¿Cómo poder compararlo con el Suyo?
Y es que por mucho dolor que sintamos, creo que ninguno es comparable a saber que tu muerte es inminente y que es el sufrimiento el que te va a llevar a ella.

No obstante, una vez más decidí confiar en Él, entregarle mi dolor y compartir ese ratito con Él. ¡Jamás agradeceré tanto ese regalo!
Y es que yo iba con la intención, tal vez no consciente de regodearme en mi dolor,  y ya si eso, compartirlo con Él e intentar suavizarlo..., pero me encontré con la sorpresa de que el Evangelio, en el pasaje de la Oración en el Huerto de Getsemaní, nos ofrece una gran enseñanza para poder afrontar nuestros problemas. ¡Era justo lo que yo necesitaba! Ha sido tan reconfortante para mí, que me veo obligada a compartirlo por si a alguien más le puede ayudar.
Os cuento: En la Hora Santa desglosaron tres momentos de ese pasaje evangélico, tres momentos por los que todos, como seres humanos, hemos de pasar para poder superar un problema o una situación.

1 MOMENTO: PAVOR, ANGUSTIA, TRISTEZA 
Mc 14, 33: Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. Comenzó a sentir pavor y angustia y les dijo: siento una tristeza mortal. Quedaos aquí y velad”
¿Quién no ha sentido pavor, angustia, rabia o una enorme tristeza ante un problema o una enfermedad? ¿Cuántas veces nos hemos revelado contra aquello que la vida nos ponía delante y que no queríamos?
Nos sentimos fatal al experimentar estas emociones, porque suelen sacar lo peor de nosotros.
Ahora vemos que lo que experimentamos en esos momentos, es muy normal, son emociones muy humanas, emociones que hasta Dios hecho hombre experimentó.
La pregunta es: ¿nos vamos a quedar ahí? ¿vamos a seguir rebelándonos contra una experiencia que la vida nos pone delante?

2 MOMENTO: ACEPTACIÓN, CONFIANZA
Mc 14, 36: “Decía: ¡Abba, Padre! Todo te es posible. Aparta de mí esta copa de amargura. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres Tú”
Superados el miedo, la rabia y la tristeza, llegamos al momento de aceptación y confianza. Padre, yo no quiero esto, pero si tú lo has puesto en mi camino, Tú sabrás porqué. Conviérteme en una persona capaz de superarlo.
¿Me convierto en una víctima de las circunstancias? ¿Considero que es la “cruz” que me ha tocado vivir desde la resignación? ¿Acaso Jesús fue víctima de las circunstancias? ¿O tal vez cargó con su cruz para servir a un propósito mayor? ¿Nos da miedo aceptar esa cruz? ¿Creemos que no seremos capaces de superar la situación? ¿O confiamos plenamente en que si Dios nos la ha dado es porque podemos cargar con ella?

3 MOMENTO: ENTREGA EN LAS MANOS DE DIOS
Lc 22, 46: “Entonces les dijo: ¿cómo es que estáis durmiendo? Levantaos y orad para que podáis hacer frente a la prueba”
Si Dios ha puesto en nuestro camino una piedra es para que hagamos algo con ella. Podemos saltarla, rodearla, apartarla... pero algo tenemos que hacer.
Muchas veces ante una dificultad no sabemos cuál es el camino a tomar y eso nos envuelve en un mar de dudas. Generalmente decidimos desde lo que nuestro ego nos dicta, desde el aparentar, desde el qué dirán... y nunca salimos de la situación. Parece casi como que entramos en un bucle en el que se nos vuelve a presentar la dificultad: con otros nombres, otras personas, otros contextos y cada vez con mayor intensidad. Siempre vuelve a nosotros porque no hemos sabido afrontarla correctamente.
Pero... ¿Cómo realizar el aprendizaje, soltar la carga y seguir viviendo?
Jesús nos da la solución: orad para que podáis hacer frente a la prueba.
La oración es la solución a todos nuestros problemas, una oración sincera. Una oración de total entrega y confianza. Una oración de ponernos realmente en las manos del Padre. Una oración de total tranquilidad, no poniéndonos en Sus Manos diciendo “que sea lo que Dios quiera”, sino una oración que nos da la paz de decir: “Señor, estoy tranquila porque Tú nunca me fallas”. Una oración que nos da la seguridad de saber que un Padre nunca falla a sus hijos.

Espero que os sirva de ayuda en vuestra oración personal.
¡¡¡Mil gracias a la parroquia San Juan Bosco de Torrent por permitirme vivir esta experiencia!!!

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Ser feliz a pesar de las circunstancias



Hay días en que ni todo el positivismo del mundo pueden aliviar lo que sentimos. Da igual lo que pretendas pensar, lo que pretendas creer que debes pensar... la situación es la que es.
Todos los autores que estoy leyendo que son expertos en el tema del crecimiento personal desde la visión espiritual, hacen hincapié en negar lo que ves, en mantenerte firme con la visión que realmente quieres crear, ver, vivir... tal vez por eso, todavía no he podido triunfar y decir ¡Lo logré! Y es que a mí me resulta muy complicado negar lo evidente, sobre todo cuando las circunstancias ya no son económicas o de tener un mejor trabajo, lo más complicado es cuando las circunstancias afectan a tu familia y desmontan todo lo idílica que podría ser la situación.
Estoy totalmente de acuerdo en lo que comentan todos estos autores y en que el hecho de poder ver lo positivo en cualquier situación por negativa que sea, es lo que te abre el camino hacia la manifestación de tu deseo, pero me es inevitable pasar mi etapa de duelo.
¿Será que soy muy blanda? ¿Será que no sé ser fuerte? Yo creo que más bien se trata de vivir cada una de las emociones que vamos sintiendo. De vivir paso a paso y crecer poco a poco, de experimentar todas las vivencias que podamos, de llorar cuando sentimos pena o impotencia, de gritar y enfadarnos con el mundo cuando vemos las injusticias que suceden, y después, cuando ya hemos experimentado y expresado la emoción, dejarla ir.
Soltar. Soltar y aprender a fluir con la vida, pero nunca guardarnos una emoción, porque cada una de ellas, va dejando marcas y cicatrices en nuestro cuerpo y aunque se trata de ser positivos  y de ver lo bueno de cada situación, tampoco queremos estar enfermos, así que yo apuesto por expresar y sentir las emociones para después poder gestionarlas.

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sábado, 11 de febrero de 2017

Los miedos cotidianos

El post de hoy va sobre los miedos. Ayer tuve una experiencia personal muy clarificadora sobre el tema y he querido hacerla extensiva para que os sirva de ayuda y de ejemplo de lo que no hay que hacer.

Todos hemos sentido miedo en algún momento de nuestras vidas, de pequeños teníamos miedo al lobo, a estar solos, a la oscuridad, a los monstruos... Aunque la verdad es que yo no recuerdo haber tenido miedo a nada.

Después aparecen otros miedos: al agua, a la gente, al ridículo, al fracaso, a no ser aceptada... y con el tiempo, los miedos, si no los afrontamos, van incrementando su intensidad.
Hay miedos que nos paralizan y que pueden llegar a producirnos fobias o algún trastorno psicológico, y esos miedos los tenemos identificados porque sabemos muy bien la angustia que nos producen y lo mal que nos los hacen pasar, ya sea miedo a los perros, a las arañas, a hablar en público... Con estos miedos, generalmente, tratamos de evitar situaciones que nos hagan enfrentarnos a ellos; algunas tratamos de controlarlos y algunas incluso los trabajan para poder superarlos, que sería lo más aconsejable.

Pero aparte de estos miedos, nos surgen situaciones en la vida cotidiana que no nos dan miedo como lo solemos identificar, que no nos produce dolor, que a veces incluso no les damos importancia... y son aquellas cosas que nos van sucediendo y de las que decimos: “Por favor, no, esto no!!!”
Pues a esos miedos me refiero, porque aunque no los identifiquemos como tales, lo son, y si no nos hacemos fuertes ante la situación, la situación se va a ir complicando a medida que nuestro temor vaya creciendo. Y es que hay que recordar, que aquello en lo que nos enfocamos, se expande.
Por eso, ante las situaciones que no nos gustan, no hay que enfocarse en lo que no nos gusta, en lo que va a pasar, en el qué dirán... y ya sé que todas tenemos tendencia a montarnos la película solitas y hacernos una montaña mental de un granito de arena, pero es que justo eso, es lo que hace la situación más grande y provoca que aumente nuestro miedo porque lo vemos como más real y más cercano.

Lo más peligroso de estos miedos es que no avisan, se entremezclan con las situaciones del día a día y cuesta reconocerlos, y la mayoría de las veces, no lo hacemos hasta que es demasiado tarde. Y ahí, en lugar de ver que la vida nos está reflejando todo el miedo que proyectamos y mostrándolo como real, lo que hacemos es creer que todo está en nuestra contra, que no somos capaces, que nunca lograremos nada... y hacemos una bola mental que nos conduce a una baja autoestima, a tirar la toalla, e incluso a la depresión. Sin ser conscientes de que todo eso lo hemos creado nosotras y que sólo nosotras podemos cambiarlo.
Así que ante una de estas situaciones, lo que hay que hacer es pararse, respirar hondo y preguntarse: ¿Qué estoy pensando para atraer esto? ¿Qué estoy sintiendo ante esta situación?

Y cuando tengamos identificado el miedo o el temor, cambiar los pensamientos que nos han llevado a generar la situación. Dar las gracias a la persona o la situación por habernos mostrado un miedo inconsciente, dar las gracias por la oportunidad de poder cambiarlo, perdonarnos por los pensamientos que nos han llevado hasta allí, perdonar también a las personas implicadas si las hay y centrarnos en lo que queremos en lugar de en lo que no.

Una vez hecho todo esto, escribir cómo nos gustaría que fuera la situación, en lugar de la que tenemos y visualizarlo con sentimiento de gratitud y alegría.
Es un trabajo costoso a nivel personal, pero merece la pena si queremos vivir desde la paz interior y sin miedos.

Espero que os haya servido!!!!

Un abrazo fuerte!!!

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domingo, 5 de febrero de 2017

La historia de Shaya

Hoy os voy a contar una historia sobre la verdadera integración de los niños con dificultades. Está extraída del libro "El poder de la intención" del Dr. Wayne Dyer. Espero os sirva de inspiración. 

"Una tarde, Shaya y su padre estaban paseando por un parque en el que estaban jugando al béisbol unos niños que Shaya conocía. El niño preguntó: "¿Crees que me dejarán jugar?". El padre sabía que Shaya no tenía aptitudes para el deporte, y que la mayoría de los chicos no iban a quererlo en su equipo, pero también comprendió que si admitían a su hijo en el partido, se sentiría aceptado. Se acercó a uno de los chicos que estaban en el campo y le preguntó si podía jugar Shaya. El chico miró a todos, buscando apoyo en sus compañeros. Como nadie le hizo caso, lo decidió él sólo y dijo: "Vamos perdiendo por seis carreras y el partido está en la octava entrada. Supongo que puede venir en nuestro equipo e intentaremos ponerlo a batear en la novena entrada".
El padre de Shaya se quedó extasiado al ver la radiante sonrisa de Shaya. Al chico le dijeron que se pusiera una guante y se fuera a jugar de centrocampista. Al final de la octava entrada el equipo de Shaya se apuntó varias carreras, pero aún perdía por tres. En la segunda de la novena entrada, volvió a marcar el equipo de Shaya y, con dos fuera, las bases cargadas y la carrera potencialmente ganadora en base, Shaya tenía que salir a jugar. ¿Dejaría el equipo que Shaya bateara en tal situación y perder así la posibilidad de ganar el partido?
Sorpresa: a Shaya le dieron el bate. Todos sabían que era prácticamente imposible, porque ni siquiera sabía sujetar el bate como es debido, y mucho menos golpear. Sin embargo, Shaya fue hacia la base del bateador y el lanzador avanzó unos pasos para lanzar la pelota con suavidad para que Shaya al menos pudiera tocarla. Llegó el primer lanzamiento; Shaya blandió el bate torpemente y falló. Uno de sus compañeros de equipo se acercó a él y entre los dos sujetaron el bate a la espera del siguiente lanzamiento. El lanzador volvió a adelantarse unos pasos para disparar con suavidad. Cuando llegaba la pelota, Shaya y su compañero de equipo balancearon el bate y juntos devolvieron una pelota lenta al lanzador. El chico recogió el tiro y fácilmente podría haber lanzado la pelota al jugador de primera base. Shaya habría quedado fuera y habría acabado el partido. Pero el lanzador cogió la pelota y la disparó describiendo un alto arco, muy lejos del alcance del jugador de primera base. Todos se pusieron a gritar: "¡Corre a la primera, Shaya! ¡Corre a la primera!". Shaya no había hecho semejante cosa en toda su vida. Correteó por la línea de saque con los ojos como platos, asustado. Cuando llegó a la primera base, el extremo derecha tenía la pelota. Podría haberla lanzado al jugador de la segunda base, que habría cogido a Shaya que seguía corriendo.
Pero el extremo derecha comprendió las intenciones del lanzador y lanzó muy por encima de la cabeza del jugador de tercera base. Todos gritaron: "¡Corre a la segunda!". Shaya se dirigió a la segunda mientras los jugadores que iban delante de él daban vueltas como locos en dirección a la meta. Cuando Shaya alcanzó la segunda, el parador contrario corrió hacia él en dirección a la tercera base y gritó: "¡Corre a la tercera!". Mientras Shaya daba la vuelta a la tercera, los chicos de los dos equipos chillaron: "¡Corre a la base de meta!". Shaya entró en la base de meta, y los dieciocho chicos lo llevaron a hombros, todo un héroe, como si fuera un auténtico "barrebases" que había hecho ganar a su equipo.
"Ese día los dieciocho chicos alcanzaron el nivel de la perfección de Dios", concluyó el padre mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.

Si no se te encoja el corazón y no se te escapa una lágrima al leer esta historia...

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