martes, 31 de diciembre de 2024

Cerrando el 2024

Hoy es el último día del año y estamos todas haciendo balance del año que ha transcurrido. Bueno, todas no. Algunas están más pendientes del vestido que se van a poner esta noche, del peinado y de lo bien que se lo van a pasar y probablemente no hagan balance de lo conseguido porque ni siquiera tenían objetivos, así que si formas parte del primer grupo, ¡Enhorabuena! Aunque no hayas conseguido los objetivos, ya has hecho mucho más que las que no se lo han planteado.

No creo que hoy sea momento de sentirnos mal por no haber hecho todo lo que nos propusimos. Ayer, hace una semana, tres, seis meses, ya sabíamos que no lo íbamos a conseguir porque ni siquiera nos habíamos puesto a ello, así que ahora no vale lamentarse.
Entre otras cosas, porque si nos lamentamos, nos sale la rabia y empezamos:"¡Pues este año sí! ¡Este año lo voy a conseguir! ¡Pues voy a hacer eso y más!" y antes de todo eso deberías tener en cuenta que dentro de un año estarás repitiendo la misma historia.

Así que vamos a dejar de frustrarnos y de tratarnos mal y vamos a realmente hacer balance de por qué no hemos conseguido esos objetivos. Pregúntate:
¿Eran realmente mis objetivos? ¿O eran de alguien más?
¿Realmente quiero conseguir lo que me he propuesto?
¿He puesto todo mi empeño en conseguirlo?
¿Tengo todas las herramientas necesarias para poder abordar ese objetivo?
¿Es un objetivo realista?...

Estas y otras preguntas del estilo son las que te deberías hacer hoy antes de seguir metiendo la pata. Y antes de ponerte con los preparativos de la cena, siéntate y dedícate unos minutos para pensar lo que realmente quieres, no para lo que los demás esperan de ti. Y a partir de ahí, te planteas los nuevos objetivos. A estas alturas ya sé que te ha "pillado el toro" y que no te da tiempo, pero tampoco pasa nada porque lo hagas mañana o el próximo finde, que el año es muy largo y como ya habrás comprobado, da para mucho. Lo importante es sentarse y hacerlo.

Plantéate lo que quieres, lo que necesitas para conseguirlo y si, con lo que sabes y tienes ahora, es viable conseguirlo en un año. Si ves que no, establece metas más pequeñas que te veas capaz de conseguir y las vas modificando conforme las alcances.

Una cosa importante que no solemos hacer, ya que siempre nos centramos en ver lo que no hemos conseguido y en establecer los objetivos para el próximo año, es dedicar unos minutos a dejar el año atrás. Y con eso me refiero, a dejar ciertas cosas, personas, lugares, actitudes... en el 2024. Proponernos firmemente que no nos van a acompañar a partir de ahora.
Un buen ejercicio es hacer una lista. Por ejemplo: "Este año dejo atrás (una enfermedad, una relación, una actitud...)"
También puedes escribir una carta de perdón. Perdón a ti misma por las cosas que hiciste y no debías, por las que debías y no hiciste, por las que dejaste de hacer por miedo, por ciertas actitudes, por aguantar ciertos comentarios o a ciertas personas. Pides perdón a todos los que tú hayas hecho daño y al mismo tiempo perdonas a los que te han hecho daño a ti. Sé sincera, total, sólo lo vas a leer tú.

Yo he escrito ambas cosas y las he quemado. Ha sido mi forma de reflejar que se quedan atrás, que las quemo, que no las quiero, que no vienen conmigo a partir de ahora. Esto lo hago también en las hogueras de San Juan, así que os invito a que, si veis los objetivos muy lejos, hagáis un propósito para medio año y así podáis sentaros frente a una hoguera en la playa en verano (aunque no sea físicamente, pero es idílico) y repitáis el proceso.

A pequeña escala, otra cosa que podemos hacer, es poner un "brindis" a cada campanada/uva. Como son muy seguidas y no da tiempo a pensar, es mejor pensarlo antes. Yo lo que he hecho ha sido escribirlo en un papel: "La primera campanada va por mí, la segunda por mi salud, la tercera por la salud de mi familia..." cada uno por lo que quiera. Es fácil y bonito. Da igual el orden. Lo importante es tenerlo presente.

En fin, que espero que el 2025 sea mucho mejor que el 2024, que os regale oportunidades de crecer, de mejorar, de compartir, de amar... de hacer todo aquello que de verdad os hace felices.

Recordad que lo importante es no dejar de caminar, tener una dirección a la que llegar, y mientras, crecer y disfrutar del camino.

Recuerda también, que el mundo es un espejo y te devuelve el reflejo de tu mirada, así que míralo con el cariño con el que quieres que te mire. 

Abrazo de luz! 🌟💖

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

 

domingo, 22 de diciembre de 2024

¿Cómo celebrar la Navidad cuando tu mundo llora?

 

Resulta curioso que cuanto más necesitamos la Esperanza que nace en Navidad, menos "Espíritu navideño" tenemos.
Vemos luces por la calle, en los escaparates, en los balcones, en el interior de las casas, villancicos sonando durante todo el mes en todos los establecimientos, películas exclusivas de Navidad... todo es rojo y blanco; Navidades muy míticas, como si nevara en todos los sitios o dejara de ser Navidad por no poder hacer un muñeco de nieve.

¿Cómo ver la alegría en todas partes cuando tu corazón llora?
Nos esforzamos para que nadie esté triste y solo en Navidad, disfrazamos los momentos de alegría impostada y tal vez, el mejor regalo para el otro, es dejarlo con su dolor, permitirle que lo sienta, hacerle ver que es normal sentir añoranza. Y no sólo por los seres queridos, que ese dolor lo respeta todo el mundo, sino por las cosas cotidianas. A veces estamos tristes y no hay un motivo aparente, simplemente todo se nos hace cuesta arriba y no podemos ni con nuestra alma, y no siempre es por haber perdido algún ser querido o por extrañar a alguien.
Al igual que en todas las demás épocas del año, puede que estemos en un momento de "bajón", o de introspección, que la vida no fluya como queramos, que nuestros seres queridos estén pasando por un mal momento y no sepamos ayudarles (cosa que aumenta todavía más nuestra preocupación).
Si el resto del año los dejamos que hagan su proceso, ¿por qué en Navidad debemos obligarles a ser felices?

A mí siempre me ha encantado la Navidad. En septiembre/octubre ya empiezo a comprar los regalos. Este año no he sentido esa inspiración y la verdad es que no hay razón aparente para que no me apetezca celebrar la Navidad, porque según he leído, una de las cosas que nos hace deprimirnos en Navidad, aparte de la añoranza de los seres queridos, es que hacemos balance del año y nos "obliga" a darnos cuenta de que no hemos cumplido la mayoría de las metas que nos habíamos propuesto, pero no es mi caso, porque comparado con el año anterior, e incluso con el anterior al anterior 😂, mi vida ha mejorado en muchos aspectos y mucho (cosa que voy a permitirme celebrar 😏); pero siento que esta Navidad va a ser diferente. Siento que probablemente esta Navidad me traiga como regalo una nueva enseñanza, un nuevo aprendizaje.

Y para colmo, vivo en Valencia, en plena Horta Sud. Y acabamos de ser devastados por la DANA. Ha sido duro. Demasiado. Es una sensación indescriptible, de impotencia, de no poder hacer nada para que la situación mejore, de gente que lo ha perdido todo, de personas que fueron a "rescatar" su coche y no volvieron, de olor a barro, a solidaridad... a esperanza en medio de la desolación 💔
Es un sentimiento que nos recuerda lo frágiles que somos. 

Y entre tanto caos, ¿cómo celebrar la Navidad?
Está claro que nace la Esperanza, el Amor que salva el mundo y eso hay que celebrarlo porque además, es lo que necesitamos, pero, ¿cómo sentir la alegría que se supone que hay que sentir?; ¿cómo ilusionarnos con las luces cuando algunos todavía no tienen luz en su barrio?; ¿cómo pensar en regalos si ni siquiera tienes dónde comprarlos?; ¿cómo pensar en decorar tu casa si ni siquiera tienes los muebles? (eso contando que todavía tienes la casa 😥)

Ante todo esto, ¿Cómo se celebra la Navidad?
Sé que es complicado, que algunos querrán que se respete su dolor, otros querrán ver alegría aunque sea de lejos. Sé que la solución nunca va a ser a gusto de todos, pero es una reflexión personal que hago "en voz alta": 
¿Qué se celebra en estos casos?

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

domingo, 8 de diciembre de 2024

Los cinco lenguajes del amor


En mi intención de crear un podcast relacionado con lo que escribimos en este blog, he estado indagando los diferentes podcasts que ya hay, para coger ideas, descartar otras e ir aprendiendo cositas.

He escuchado: "Sobran las palabras" y que me ha gustado. Al principio he escuchado uno sobre inteligencia artificial y las relaciones, que me da para hacer mi propio podcast, pero después he escuchado el inicial, ("He comenzado mi podcast porque me he cansado de mi vida diaria) en el que Álvaro Embid, que es el chico que lo hace cuenta el porqué y para qué de su podcast, aunque él lo graba también en vídeo y lo emite por YouTube.

Lo que me ha dado pie a escribir aquí es que ha hecho una pregunta a su entrevistado /entrevistador, ya que era un poco quid pro quo.

La pregunta era sobre los lenguajes del amor y cuál usaban ellos.

Hay 5 lenguajes del amor: palabras, tiempo de calidad, regalos, actos de servicio y contacto físico. No están en orden ni nada, ni unos son más importantes que otros. Simplemente, son distintas formas de demostrar afecto en los distintos tipos de relaciones y todos son igual de válidos.

Yo me he percatado de que demuestro afecto con tiempo de calidad, regalos y actos de servicio. Hay veces que incluso con demasiada frecuencia, lo que puede dar pie a malos entendidos. Y de lo que he sido consciente, y por eso escribo esto, porque es un pensamiento en voz alta, es porque no soy muy de contacto físico ni de decir cosas bonitas, ni de caricias, ni abrazos, ni coger la mano... Ese aspecto lo reservo más para las relaciones de pareja y así y todo, tampoco es que sea demasiado efusiva.

A lo que iba, que aunque mi forma de demostrar afecto sea igual de válida que las otras y aunque no estén numeradas ni unas se consideren más importantes que otras, me da la sensación de que socialmente, sí hay unas mejor consideradas que otras, o más obvias, tal vez.

El hecho de coger de la mano, de abrazar, y sobre todo, de dar un beso, son formas muy obvias de dar amor y como a mí no me sale, ni siquiera con mi familia (yo soy de las que sólo da dos besos en Navidad o en los cumpleaños), pues parece que con las otras actitudes, quiera compensar estas carencias y que eso sea lo que me hace ser demasiado servicial. El estar siempre disponible cuando los demás lo necesitan, incluso siempre por delante de mí, el tener dinero para comprar cosas para otros cuando igual para mí no me lo permito...

Parece que el estar disponible para cuando el otro te necesita es una demostración de amor menos obvia que el hecho de darle un beso o un abrazo. Y me da que yo la llevo al extremo para que se entienda bien. Incluso generalmente, hasta me anticipo a que me lo pidan.

O el tema de los regalos, que más que regalos, son los pequeños detalles: el ver una cosa en un escaparate y comprarla para la persona a la que te recuerda, es una forma de decirle: "me he acordado de ti". Igual que escuchar una canción y mandársela porque te recuerda a él. O un libro, o una frase escrita en cualquier lugar... ¡Hay tantas cosas que se pueden regalar como demostración de afecto!

Lo que me venía a la mente, es que como me da la sensación de que son menos obvias, o menos convencionales, parece que me tenga que esforzar más por demostrar que la otra persona me importa, que si tuviera la capacidad de escribir "me importas mucho", "te echo de menos", "te quiero", "me apetece mucho verte" en un mensaje de Whatsapp. Esta claro, que esto último, al menos no deja lugar a dudas. 😉

Bueno, pues eso, que si te regalo algo es porque lo he visto, me ha recordado a ti y me ha apetecido comprártelo. Es mi manera de decir: "Me importas y te tengo en cuenta". Ya sé que no tengo obligación de hacerlo, al igual que no tengo obligación de dar un abrazo, lo hago porque me apetece y punto. Porque me hace feliz saber que ese pequeño detalle, te hará feliz.

Así que ya sabes, elige la forma que más te resuene, sea cual sea, pero nunca, nunca, dejes de demostrar a tus seres queridos que de verdad los quieres.

Y recuerda, que el mundo es un espejo y te devuelve el reflejo de tu mirada. Así que mírala con mucho amor! 💖

Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!

Nos vemos en el Camino! 💙→


Te dejo los enlaces al Podcast en las distintas plataformas:


https://podcasts.apple.com/es/podcast/la-mirada-de-sof%25C3%25ADa/id1835861791

@lamiradadesofia

lamiradapositivadesofia@gmail.com

domingo, 24 de noviembre de 2024

¿QUÉ SOLTAMOS CUANDO SOLTAMOS?

¿Has intentado soltar alguna vez?

Yo he tenido ese reto esta semana. Y la verdad es que ha sido un proceso duro. Y es que creo que hemos sobrevalorado la palabra soltar.

Está muy de moda decir "suelta, confía... que seguro que la vida te trae lo que es mejor para ti".

Y yo me pregunto: ¿sabemos a lo que nos estamos exponiendo? Me explico, ¿sabemos realmente soltar sin expectativas?

Porque cuando soltamos creyendo que se nos va a dar lo mejor, no soltamos las expectativas, no estamos soltando lo que queremos. Estamos "fingiendo" que nos vamos a relajar, pero con la condición de que "yo me relajo y el Universo me da lo que yo quiero". ¿Es eso soltar?

Pues no, chicas. Soltar implica decir: no puedo más con esto (sea relación, enfermedad, problema familiar...) y me rindo a lo que tenga que ser, confiando que igual no me gusta lo que va a suceder, igual no sé gestionarlo, igual me duele... pero aún así confío en que Dios me dará las fuerzas necesarias para superarlo, porque si me lo pone delante, es lo mejor para mi proceso.

Y es que soltar duele, y mucho. Supongo que después será gratificante, pero yo he llorado mucho para poder soltar una situación. He llorado porque soltar implica arriesgarme a una pérdida; arriesgarme a que mi ego quede en evidencia, arriesgarme a que me hagan ver que igual no soy tan genial como me creo, arriesgarme a que me juzguen, arriesgarme al qué dirán, arriesgarme a la soledad, arriesgarme a tener que plantearme qué he hecho mal, arriesgarme a tener que pararme a observar en qué he fallado, arriesgarme a tantas cosas que ni siquiera puedo predecir...

Y he llorado porque he soltado de verdad, porque he soltado llorando por todas las opciones que pueden surgir y a las que tengo miedo de enfrentarme. Y he llorado porque soltar implica arriesgarse también a que nada vuelva a ser igual, a tener que empezar de cero.

Y he llorado porque sé que pase lo que pase, será lo mejor para mi proceso evolutivo, para mi crecimiento personal y espiritual. Sé que será una lección que mi alma ha elegido vivir y que aunque no me guste, me vendrá bien vivirla como experiencia.

La vida lleva tiempo diciéndome que tengo que soltar, y yo lo hacía como he comentado al principio, soltaba para que pasara lo que yo quería, y lo único que me encontraba cuando no soltaba, eran rechazos, traiciones, humillaciones... hasta que lo he ido cargando todo y mi cuerpo me ha dicho: "¡Hasta aquí! ¿Cuándo vas a aprender?" y lo intentaba, y soltaba, pero me venía un pensamiento, y volvía el dolor, y me anclaba a ese pensamiento, al ¿y sí...? 
Hasta que he entendido que no hay "y sí...", que no hay condiciones, que tal vez yo ahora no lo vea, que tal vez mi ego pretenda mandar en esta situación, que tal vez mi mente no quiera dejar de controlar... 
Hasta que he entendido que mi alma ha dejado de susurrar, me está gritando y muy fuerte: "SUELTA Y CONFÍA".

Y sé que he soltado de verdad, porque además de las lágrimas, con las que ya he llorado por todo lo que pudiera pasar, el cuerpo ha dejado de dolerme.

Espero que si estás en proceso de soltar algo, que mi historia te haya ayudado.
Sabes que me puedes dejar comentarios y si quieres que Sofía cuente tu historia, me la puedes mandar por mail y la publicamos para que pueda servir de inspiración a otras mujeres.

Recuerda que el mundo te devuelve la forma en que lo miras, que es un espejo que refleja el color de tu mirada. 

¿Qué quieres que te refleje?😊💖

Te dejo los enlaces del Podcast a las distintas plataformas:


@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

 

viernes, 25 de octubre de 2024

La magia de los nuevos comienzos

 

Suena muy tópico lo de empezar de nuevo, pero tiene tanto significado...!!!

Parece que cuando comenzamos de nuevo hayamos hecho borrón y cuenta nueva, que somos personas distintas y que queremos ocultar nuestro pasado y esto, seamos realistas, es imposible.

Es imposible porque nunca podemos olvidarnos y borrar nuestro pasado. Podemos cambiar de peinado, de ciudad, de amigos, incluso de nombre... pero siempre, siempre, siempre tendremos algo de la persona que fuimos.

Y diréis: entonces, ¿para qué cambiamos?

Pues cambiamos por muchos motivos, y no siempre son los mismos para todos. Cambiamos porque queremos una realidad distinta a la que tenemos, porque no nos gusta la persona en la que nos hemos convertido, porque tenemos actitudes que nos perjudican y perjudican a los que nos rodean; cambiamos porque sentimos que se aprovechan de nosotras y necesitamos ser más fuertes, porque huimos de algo o alguien que nos ha hecho daño; cambiamos porque tuvimos una infancia terrible y queremos ser lo más distintos posibles a las figuras de referencia que tuvimos...

Pero cuando he hablado de los nuevos comienzos, no me refería a cambios radicales, porque estos implican un proceso mucho más profundo y generalmente implican mucho dolor. Implican un cambio de piel, un renacer, un cambio de creencias, de hábitos, un pasar de gusano a mariposa... y eso duele. Duele, y mucho. De esos hablaremos en otro momento.

Hoy quiero dar valor a los "pequeños" cambios que hacemos más a menudo, a los que no damos importancia (o sí, pero sólo nosotras los valoramos) y que implican una diferencia si los mantenemos en el tiempo.

Nuevos comienzos en nuestro estilo de vida, como empezar a ir al gimnasio. Jejeje, me he venido arriba, eh? O no... 😉 Igual sí. No hace falta comenzar por tanto, aunque no nos vendría mal, pero sí podemos cambiar ciertas cosas de nuestra rutina para movernos un poco más, como ir andando al trabajo; o si es imposible, pues comenzar por cositas como aparcar más lejos, bajarnos una parada antes del bus o metro; hacer la compra mientras damos un paseo, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor...

Nuevos comienzos en cuanto a nutrición, como dejar de comer cierto tipo de alimentos que sabemos que nos perjudican, como la bollería industrial; dejar de desayunar el cruasán de la cafetería y dedicar unos minutos a prepararnos un almuerzo saludable; dejar de comprar comida basura para "picar entre horas" o para tener a mano algo rápido y sencillo por si voy con prisas y dedicar una tarde a preparar tu propia comida y congelarla en tuppers con raciones individuales para "cuando tengo prisa".

Nuevos comienzos en nuestras relaciones. Dejar de quedar con esa gente que sólo se dedica a criticar y a contar los cotilleos del barrio y comenzar a disfrutar de un café con gente que nos aporte y nos anime a ser mejores. Y si no conocemos a nadie (habrá que revisar entonces bien de qué nos nutrimos...) pues nos sentamos a leer un libro, que seguro que nos aporta algo. No voy a entrar en gustos de lectura, pero como soy muy fan de los libros, me copio la frase de Plinio (del año de la tos) que dice que no hay libro tan malo del que no se pueda sacar algo bueno, así que da igual lo que leáis, que seguro que os aporta más que los chismes.

Nuevos comienzos en nuestras prioridades: comenzar a valorarnos y priorizarnos. Acostumbrarnos a "pagarnos" primero a nosotras y a hacer un "apartadito" en la economía familiar para nuestro bienestar. A dedicar una tarde a la semana para quedar con amigas, irnos de compras, tomarnos ese café con nosotras mismas, salir a dar un paseo, darnos un masaje, apuntarnos a un curso o taller de algo que nos guste...

Como veis, hay muchas formas de comenzar de nuevo. Y si lo intentáis, aunque no sea con todas a la vez, si las mantenéis en el tiempo, unas llevan a otras y en poco tiempo, cuando hayáis hecho de ellas un hábito, observaréis cómo, sin apenas daros cuenta, vosotras habéis cambiado y vuestro entorno ha mejorado.

Mucho ánimo! Vuestro bienestar sólo depende de vosotras!!!

Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así que mira hacia adelante y que no te preocupe comenzar de nuevo!
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!


Nos vemos en el Camino! ➱ 💙


Te dejo el enlace al Podcast en las distintas plataformas:




@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com