Blog de @LaMiradaDeSofia. En este blog, Sofía (que podríamos ser perfectamente tú o yo), nos va a contar experiencias cotidianas, o no tan cotidianas que le ocurren (como a ti y a mí) y la forma de enfocarlas para poder superarlas, sanar, crecer y evolucionar y así poder llegar a ser nosotras mismas.
martes, 31 de diciembre de 2024
Cerrando el 2024
domingo, 22 de diciembre de 2024
¿Cómo celebrar la Navidad cuando tu mundo llora?
domingo, 8 de diciembre de 2024
Los cinco lenguajes del amor
Hay 5 lenguajes del amor: palabras, tiempo de calidad, regalos, actos de servicio y contacto físico. No están en orden ni nada, ni unos son más importantes que otros. Simplemente, son distintas formas de demostrar afecto en los distintos tipos de relaciones y todos son igual de válidos.
Yo me he percatado de que demuestro afecto con tiempo de calidad, regalos y actos de servicio. Hay veces que incluso con demasiada frecuencia, lo que puede dar pie a malos entendidos. Y de lo que he sido consciente, y por eso escribo esto, porque es un pensamiento en voz alta, es porque no soy muy de contacto físico ni de decir cosas bonitas, ni de caricias, ni abrazos, ni coger la mano... Ese aspecto lo reservo más para las relaciones de pareja y así y todo, tampoco es que sea demasiado efusiva.
A lo que iba, que aunque mi forma de demostrar afecto sea igual de válida que las otras y aunque no estén numeradas ni unas se consideren más importantes que otras, me da la sensación de que socialmente, sí hay unas mejor consideradas que otras, o más obvias, tal vez.
El hecho de coger de la mano, de abrazar, y sobre todo, de dar un beso, son formas muy obvias de dar amor y como a mí no me sale, ni siquiera con mi familia (yo soy de las que sólo da dos besos en Navidad o en los cumpleaños), pues parece que con las otras actitudes, quiera compensar estas carencias y que eso sea lo que me hace ser demasiado servicial. El estar siempre disponible cuando los demás lo necesitan, incluso siempre por delante de mí, el tener dinero para comprar cosas para otros cuando igual para mí no me lo permito...
Parece que el estar disponible para cuando el otro te necesita es una demostración de amor menos obvia que el hecho de darle un beso o un abrazo. Y me da que yo la llevo al extremo para que se entienda bien. Incluso generalmente, hasta me anticipo a que me lo pidan.
O el tema de los regalos, que más que regalos, son los pequeños detalles: el ver una cosa en un escaparate y comprarla para la persona a la que te recuerda, es una forma de decirle: "me he acordado de ti". Igual que escuchar una canción y mandársela porque te recuerda a él. O un libro, o una frase escrita en cualquier lugar... ¡Hay tantas cosas que se pueden regalar como demostración de afecto!
Lo que me venía a la mente, es que como me da la sensación de que son menos obvias, o menos convencionales, parece que me tenga que esforzar más por demostrar que la otra persona me importa, que si tuviera la capacidad de escribir "me importas mucho", "te echo de menos", "te quiero", "me apetece mucho verte" en un mensaje de Whatsapp. Esta claro, que esto último, al menos no deja lugar a dudas. 😉
Bueno, pues eso, que si te regalo algo es porque lo he visto, me ha recordado a ti y me ha apetecido comprártelo. Es mi manera de decir: "Me importas y te tengo en cuenta". Ya sé que no tengo obligación de hacerlo, al igual que no tengo obligación de dar un abrazo, lo hago porque me apetece y punto. Porque me hace feliz saber que ese pequeño detalle, te hará feliz.
Así que ya sabes, elige la forma que más te resuene, sea cual sea, pero nunca, nunca, dejes de demostrar a tus seres queridos que de verdad los quieres.
Y recuerda, que el mundo es un espejo y te devuelve el reflejo de tu mirada. Así que mírala con mucho amor! 💖
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!
Nos vemos en el Camino! 💙→
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domingo, 24 de noviembre de 2024
¿QUÉ SOLTAMOS CUANDO SOLTAMOS?
Yo he tenido ese reto esta semana. Y la verdad es que ha sido un proceso duro. Y es que creo que hemos sobrevalorado la palabra soltar.
Está muy de moda decir "suelta, confía... que seguro que la vida te trae lo que es mejor para ti".
Y yo me pregunto: ¿sabemos a lo que nos estamos exponiendo? Me explico, ¿sabemos realmente soltar sin expectativas?
Porque cuando soltamos creyendo que se nos va a dar lo mejor, no soltamos las expectativas, no estamos soltando lo que queremos. Estamos "fingiendo" que nos vamos a relajar, pero con la condición de que "yo me relajo y el Universo me da lo que yo quiero". ¿Es eso soltar?
viernes, 25 de octubre de 2024
La magia de los nuevos comienzos
Parece que cuando comenzamos de nuevo hayamos hecho borrón y cuenta nueva, que somos personas distintas y que queremos ocultar nuestro pasado y esto, seamos realistas, es imposible.
Es imposible porque nunca podemos olvidarnos y borrar nuestro pasado. Podemos cambiar de peinado, de ciudad, de amigos, incluso de nombre... pero siempre, siempre, siempre tendremos algo de la persona que fuimos.
Y diréis: entonces, ¿para qué cambiamos?
Pues cambiamos por muchos motivos, y no siempre son los mismos para todos. Cambiamos porque queremos una realidad distinta a la que tenemos, porque no nos gusta la persona en la que nos hemos convertido, porque tenemos actitudes que nos perjudican y perjudican a los que nos rodean; cambiamos porque sentimos que se aprovechan de nosotras y necesitamos ser más fuertes, porque huimos de algo o alguien que nos ha hecho daño; cambiamos porque tuvimos una infancia terrible y queremos ser lo más distintos posibles a las figuras de referencia que tuvimos...
Pero cuando he hablado de los nuevos comienzos, no me refería a cambios radicales, porque estos implican un proceso mucho más profundo y generalmente implican mucho dolor. Implican un cambio de piel, un renacer, un cambio de creencias, de hábitos, un pasar de gusano a mariposa... y eso duele. Duele, y mucho. De esos hablaremos en otro momento.
Hoy quiero dar valor a los "pequeños" cambios que hacemos más a menudo, a los que no damos importancia (o sí, pero sólo nosotras los valoramos) y que implican una diferencia si los mantenemos en el tiempo.
Nuevos comienzos en nuestro estilo de vida, como empezar a ir al gimnasio. Jejeje, me he venido arriba, eh? O no... 😉 Igual sí. No hace falta comenzar por tanto, aunque no nos vendría mal, pero sí podemos cambiar ciertas cosas de nuestra rutina para movernos un poco más, como ir andando al trabajo; o si es imposible, pues comenzar por cositas como aparcar más lejos, bajarnos una parada antes del bus o metro; hacer la compra mientras damos un paseo, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor...
Nuevos comienzos en cuanto a nutrición, como dejar de comer cierto tipo de alimentos que sabemos que nos perjudican, como la bollería industrial; dejar de desayunar el cruasán de la cafetería y dedicar unos minutos a prepararnos un almuerzo saludable; dejar de comprar comida basura para "picar entre horas" o para tener a mano algo rápido y sencillo por si voy con prisas y dedicar una tarde a preparar tu propia comida y congelarla en tuppers con raciones individuales para "cuando tengo prisa".
Nuevos comienzos en nuestras relaciones. Dejar de quedar con esa gente que sólo se dedica a criticar y a contar los cotilleos del barrio y comenzar a disfrutar de un café con gente que nos aporte y nos anime a ser mejores. Y si no conocemos a nadie (habrá que revisar entonces bien de qué nos nutrimos...) pues nos sentamos a leer un libro, que seguro que nos aporta algo. No voy a entrar en gustos de lectura, pero como soy muy fan de los libros, me copio la frase de Plinio (del año de la tos) que dice que no hay libro tan malo del que no se pueda sacar algo bueno, así que da igual lo que leáis, que seguro que os aporta más que los chismes.
Nuevos comienzos en nuestras prioridades: comenzar a valorarnos y priorizarnos. Acostumbrarnos a "pagarnos" primero a nosotras y a hacer un "apartadito" en la economía familiar para nuestro bienestar. A dedicar una tarde a la semana para quedar con amigas, irnos de compras, tomarnos ese café con nosotras mismas, salir a dar un paseo, darnos un masaje, apuntarnos a un curso o taller de algo que nos guste...
Como veis, hay muchas formas de comenzar de nuevo. Y si lo intentáis, aunque no sea con todas a la vez, si las mantenéis en el tiempo, unas llevan a otras y en poco tiempo, cuando hayáis hecho de ellas un hábito, observaréis cómo, sin apenas daros cuenta, vosotras habéis cambiado y vuestro entorno ha mejorado.
Mucho ánimo! Vuestro bienestar sólo depende de vosotras!!!
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!
Nos vemos en el Camino! ➱ 💙
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