miércoles, 29 de noviembre de 2017

Un café con Dios

Hoy he decidido cambiar mi café ante la televisión, por un café conmigo misma, o mejor dicho, con Dios, porque al fin y al cabo, es la Voz que me habla en mi silencio.
He cambiado la cocina por la terraza y he salido a disfrutar del sol.
Al principio ha sido todo un poco incómodo, volver a hablar con mi Padre después de tanto tiempo, me ha costado bastante, pero finalmente, he decidido ir poco a poco y he empezado por el principio.

Le he puesto al día de todo lo que había vivido hasta hoy y de cómo me había sentido, e incluso he llegado a hablarle de mis verdaderas emociones y de las verdaderas razones que me habían impulsado a actuar de esa manera. Me ha costado un montón, pero he de reconocer que ha sido un ejercicio muy sanador y sobre todo, porque al finalizarlo, me he dado cuenta de que Él ya lo sabía TODO.

En ese momento me he puesto a pedirle perdón por todo aquello que me había llevado a actuar y ser de determinada manera en ciertas ocasiones, en algunas, había actuado tanto, que ya creía que era de esa determinada manera. Cuál ha sido mi sorpresa cuando he sentido que Él ya me había perdonado desde el primer momento en que había actuado mal.

Le he pedido también perdón por haber estado tanto tiempo lejos de Él y sin apenas recordarlo, pero mi sorpresa ha sido que esto también lo sabía. Me ha dicho que Él sí ha estado conmigo y me ha recordado esos momentos, en los que aún cuando yo no contaba con Él, me ha ayudado y sin pedírselo.
Me ha demostrado que es un Padre incondicional y que siempre ha estado y estará a mi lado.

He tenido tiempo de contarle mis inquietudes y de pedirle consejo, y en forma de serena "intuición", me han llegado las respuestas. Respuestas que tal vez no me gusten o me asuste llevarlas a cabo, pero respuestas que sé que aunque me cuesten y me hagan salir de mi zona de confort, me van a llevar al lugar en el que quiero estar. Respuestas que voy a aplicar porque me producen paz y me dan la tranquilidad de saber que todo va a salir bien.

Creo que ha sido el café más largo de mi vida y también el que más paz me ha aportado. Me he sentido tan bien, que he decidido quedar con Él más a menudo, y para que luego no tenga la opción de decir "no tengo tiempo", lo he agendado ya. Me he propuesto que estos momentos de encuentro con Él sean una prioridad en mi vida.

Os seguiré contando, porque sé que este café es el primero de muchos.

Te dejo los enlaces al Podcast en las distintas plataformas:


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