domingo, 24 de noviembre de 2024

¿QUÉ SOLTAMOS CUANDO SOLTAMOS?

¿Has intentado soltar alguna vez?

Yo he tenido ese reto esta semana. Y la verdad es que ha sido un proceso duro. Y es que creo que hemos sobrevalorado la palabra soltar.

Está muy de moda decir "suelta, confía... que seguro que la vida te trae lo que es mejor para ti".

Y yo me pregunto: ¿sabemos a lo que nos estamos exponiendo? Me explico, ¿sabemos realmente soltar sin expectativas?

Porque cuando soltamos creyendo que se nos va a dar lo mejor, no soltamos las expectativas, no estamos soltando lo que queremos. Estamos "fingiendo" que nos vamos a relajar, pero con la condición de que "yo me relajo y el Universo me da lo que yo quiero". ¿Es eso soltar?

Pues no, chicas. Soltar implica decir: no puedo más con esto (sea relación, enfermedad, problema familiar...) y me rindo a lo que tenga que ser, confiando que igual no me gusta lo que va a suceder, igual no sé gestionarlo, igual me duele... pero aún así confío en que Dios me dará las fuerzas necesarias para superarlo, porque si me lo pone delante, es lo mejor para mi proceso.

Y es que soltar duele, y mucho. Supongo que después será gratificante, pero yo he llorado mucho para poder soltar una situación. He llorado porque soltar implica arriesgarme a una pérdida; arriesgarme a que mi ego quede en evidencia, arriesgarme a que me hagan ver que igual no soy tan genial como me creo, arriesgarme a que me juzguen, arriesgarme al qué dirán, arriesgarme a la soledad, arriesgarme a tener que plantearme qué he hecho mal, arriesgarme a tener que pararme a observar en qué he fallado, arriesgarme a tantas cosas que ni siquiera puedo predecir...

Y he llorado porque he soltado de verdad, porque he soltado llorando por todas las opciones que pueden surgir y a las que tengo miedo de enfrentarme. Y he llorado porque soltar implica arriesgarse también a que nada vuelva a ser igual, a tener que empezar de cero.

Y he llorado porque sé que pase lo que pase, será lo mejor para mi proceso evolutivo, para mi crecimiento personal y espiritual. Sé que será una lección que mi alma ha elegido vivir y que aunque no me guste, me vendrá bien vivirla como experiencia.

La vida lleva tiempo diciéndome que tengo que soltar, y yo lo hacía como he comentado al principio, soltaba para que pasara lo que yo quería, y lo único que me encontraba cuando no soltaba, eran rechazos, traiciones, humillaciones... hasta que lo he ido cargando todo y mi cuerpo me ha dicho: "¡Hasta aquí! ¿Cuándo vas a aprender?" y lo intentaba, y soltaba, pero me venía un pensamiento, y volvía el dolor, y me anclaba a ese pensamiento, al ¿y sí...? 
Hasta que he entendido que no hay "y sí...", que no hay condiciones, que tal vez yo ahora no lo vea, que tal vez mi ego pretenda mandar en esta situación, que tal vez mi mente no quiera dejar de controlar... 
Hasta que he entendido que mi alma ha dejado de susurrar, me está gritando y muy fuerte: "SUELTA Y CONFÍA".

Y sé que he soltado de verdad, porque además de las lágrimas, con las que ya he llorado por todo lo que pudiera pasar, el cuerpo ha dejado de dolerme.

Espero que si estás en proceso de soltar algo, que mi historia te haya ayudado.
Sabes que me puedes dejar comentarios y si quieres que Sofía cuente tu historia, me la puedes mandar por mail y la publicamos para que pueda servir de inspiración a otras mujeres.

Recuerda que el mundo te devuelve la forma en que lo miras, que es un espejo que refleja el color de tu mirada. 

¿Qué quieres que te refleje?😊💖

Te dejo los enlaces del Podcast a las distintas plataformas:


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