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viernes, 25 de octubre de 2024

La magia de los nuevos comienzos

 

Suena muy tópico lo de empezar de nuevo, pero tiene tanto significado...!!!

Parece que cuando comenzamos de nuevo hayamos hecho borrón y cuenta nueva, que somos personas distintas y que queremos ocultar nuestro pasado y esto, seamos realistas, es imposible.

Es imposible porque nunca podemos olvidarnos y borrar nuestro pasado. Podemos cambiar de peinado, de ciudad, de amigos, incluso de nombre... pero siempre, siempre, siempre tendremos algo de la persona que fuimos.

Y diréis: entonces, ¿para qué cambiamos?

Pues cambiamos por muchos motivos, y no siempre son los mismos para todos. Cambiamos porque queremos una realidad distinta a la que tenemos, porque no nos gusta la persona en la que nos hemos convertido, porque tenemos actitudes que nos perjudican y perjudican a los que nos rodean; cambiamos porque sentimos que se aprovechan de nosotras y necesitamos ser más fuertes, porque huimos de algo o alguien que nos ha hecho daño; cambiamos porque tuvimos una infancia terrible y queremos ser lo más distintos posibles a las figuras de referencia que tuvimos...

Pero cuando he hablado de los nuevos comienzos, no me refería a cambios radicales, porque estos implican un proceso mucho más profundo y generalmente implican mucho dolor. Implican un cambio de piel, un renacer, un cambio de creencias, de hábitos, un pasar de gusano a mariposa... y eso duele. Duele, y mucho. De esos hablaremos en otro momento.

Hoy quiero dar valor a los "pequeños" cambios que hacemos más a menudo, a los que no damos importancia (o sí, pero sólo nosotras los valoramos) y que implican una diferencia si los mantenemos en el tiempo.

Nuevos comienzos en nuestro estilo de vida, como empezar a ir al gimnasio. Jejeje, me he venido arriba, eh? O no... 😉 Igual sí. No hace falta comenzar por tanto, aunque no nos vendría mal, pero sí podemos cambiar ciertas cosas de nuestra rutina para movernos un poco más, como ir andando al trabajo; o si es imposible, pues comenzar por cositas como aparcar más lejos, bajarnos una parada antes del bus o metro; hacer la compra mientras damos un paseo, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor...

Nuevos comienzos en cuanto a nutrición, como dejar de comer cierto tipo de alimentos que sabemos que nos perjudican, como la bollería industrial; dejar de desayunar el cruasán de la cafetería y dedicar unos minutos a prepararnos un almuerzo saludable; dejar de comprar comida basura para "picar entre horas" o para tener a mano algo rápido y sencillo por si voy con prisas y dedicar una tarde a preparar tu propia comida y congelarla en tuppers con raciones individuales para "cuando tengo prisa".

Nuevos comienzos en nuestras relaciones. Dejar de quedar con esa gente que sólo se dedica a criticar y a contar los cotilleos del barrio y comenzar a disfrutar de un café con gente que nos aporte y nos anime a ser mejores. Y si no conocemos a nadie (habrá que revisar entonces bien de qué nos nutrimos...) pues nos sentamos a leer un libro, que seguro que nos aporta algo. No voy a entrar en gustos de lectura, pero como soy muy fan de los libros, me copio la frase de Plinio (del año de la tos) que dice que no hay libro tan malo del que no se pueda sacar algo bueno, así que da igual lo que leáis, que seguro que os aporta más que los chismes.

Nuevos comienzos en nuestras prioridades: comenzar a valorarnos y priorizarnos. Acostumbrarnos a "pagarnos" primero a nosotras y a hacer un "apartadito" en la economía familiar para nuestro bienestar. A dedicar una tarde a la semana para quedar con amigas, irnos de compras, tomarnos ese café con nosotras mismas, salir a dar un paseo, darnos un masaje, apuntarnos a un curso o taller de algo que nos guste...

Como veis, hay muchas formas de comenzar de nuevo. Y si lo intentáis, aunque no sea con todas a la vez, si las mantenéis en el tiempo, unas llevan a otras y en poco tiempo, cuando hayáis hecho de ellas un hábito, observaréis cómo, sin apenas daros cuenta, vosotras habéis cambiado y vuestro entorno ha mejorado.

Mucho ánimo! Vuestro bienestar sólo depende de vosotras!!!

Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así que mira hacia adelante y que no te preocupe comenzar de nuevo!
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!


Nos vemos en el Camino! ➱ 💙


Te dejo el enlace al Podcast en las distintas plataformas:




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lamiradapositivadesofia@gmail.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

EL LADRILLAZO

EL LADRILLAZO

Un joven y triunfador ejecutivo paseaba a toda velocidad en su Jaguar último modelo sin ningún tipo de precaución. De repente, sintió un fuerte golpe en la puerta; se detuvo, y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, la carrocería y el cristal de la puerta de su lujoso automóvil. Nuevamente al volante, continuó su camino; pero lleno de ira dio un brusco giro de ciento ochenta grados y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de dañar su lujoso coche.

Salió del coche de un salto y agarró por los brazos a un niño, y empujándolo hacia el coche estacionado, le gritó a viva voz:
- ¿Qué rayos fue eso? ¿Quién eres tú? ¿Qué crees que haces con mi coche? - y enfurecido y casi echando humo, continuó gritándole al niño -. ¡Es un coche nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?
- Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho! ¡No sé qué hacer! - suplicó el niño -. Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía...

Las lágrimas rodaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia donde estaba el coche aparcado.
- Es mi hermano - le dijo -. Se descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo... y no puedo levantarlo. Sollozando, el niño le preguntó al ejecutivo: ¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Tiene magulladuras y pesa mucho para mí solito... soy muy pequeño. 

Visiblemente impresionado por las palabras del niño, el ejecutivo tragó el nudo que se  le había formado en la garganta. Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó nuevamente en su silla; además, sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco los cortes de las heridas del hermano de aquel niño tan especial.

Después de comprobar que se encontraba bien, miró al niño y éste le dio las gracias con una sonrisa de verdadero agradecimiento...
- Dios lo bendiga, señor..., y muchas gracias - le dijo.

El hombre vio cómo el niño se alejaba hacia su humilde casa, empujando con mucho esfuerzo la pesada silla de ruedas de su hermano.

El ejecutivo aún no ha reparado la puerta de su coche, manteniendo la abolladura que le hizo el ladrillazo, para acordarse cada día de no ir por la vida tan deprisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.

ANÓNIMO

Dios, normalmente, nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo para ver si le prestamos atención. Tú eliges: escuchar el susurro... o el ladrillazo...
(Extraído del libro "Cuentos con alma" de Rosario Gómez

¿Cuánto tiempo hace que no te paras a mirar a tus hijos? ¿Cuánto hace que no les "escuchas" con el corazón? ¿Cuándo fue el último café que te tomaste con tus amigas? ¿Cuál fue la última conversación sincera contigo misma? ¿Has notado que siempre eres la última que se entera de lo que pasa a tu alrededor...?

Tal vez sea porque no estás con los ojos abiertos a los demás. Deja que Dios te hable en susurros y tómate un momento para escucharle, no sea que al final el ladrillazo duela demasiado.

@lamiradadesofia
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