lunes, 17 de abril de 2017

El mensaje de la Oración en el Huerto de Getsemaní

Este año, asistir a la Hora Santa me ha costado más que nunca. Ha sido uno de esos momentos en los que llevas tanto dolor por dentro que es imposible de expresar en palabras.
¿Cómo acompañar a Jesús en su dolor si yo sólo pienso en el mío? ¿Cómo poder compararlo con el Suyo?
Y es que por mucho dolor que sintamos, creo que ninguno es comparable a saber que tu muerte es inminente y que es el sufrimiento el que te va a llevar a ella.

No obstante, una vez más decidí confiar en Él, entregarle mi dolor y compartir ese ratito con Él. ¡Jamás agradeceré tanto ese regalo!
Y es que yo iba con la intención, tal vez no consciente de regodearme en mi dolor,  y ya si eso, compartirlo con Él e intentar suavizarlo..., pero me encontré con la sorpresa de que el Evangelio, en el pasaje de la Oración en el Huerto de Getsemaní, nos ofrece una gran enseñanza para poder afrontar nuestros problemas. ¡Era justo lo que yo necesitaba! Ha sido tan reconfortante para mí, que me veo obligada a compartirlo por si a alguien más le puede ayudar.
Os cuento: En la Hora Santa desglosaron tres momentos de ese pasaje evangélico, tres momentos por los que todos, como seres humanos, hemos de pasar para poder superar un problema o una situación.

1 MOMENTO: PAVOR, ANGUSTIA, TRISTEZA 
Mc 14, 33: Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. Comenzó a sentir pavor y angustia y les dijo: siento una tristeza mortal. Quedaos aquí y velad”
¿Quién no ha sentido pavor, angustia, rabia o una enorme tristeza ante un problema o una enfermedad? ¿Cuántas veces nos hemos revelado contra aquello que la vida nos ponía delante y que no queríamos?
Nos sentimos fatal al experimentar estas emociones, porque suelen sacar lo peor de nosotros.
Ahora vemos que lo que experimentamos en esos momentos, es muy normal, son emociones muy humanas, emociones que hasta Dios hecho hombre experimentó.
La pregunta es: ¿nos vamos a quedar ahí? ¿vamos a seguir rebelándonos contra una experiencia que la vida nos pone delante?

2 MOMENTO: ACEPTACIÓN, CONFIANZA
Mc 14, 36: “Decía: ¡Abba, Padre! Todo te es posible. Aparta de mí esta copa de amargura. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres Tú”
Superados el miedo, la rabia y la tristeza, llegamos al momento de aceptación y confianza. Padre, yo no quiero esto, pero si tú lo has puesto en mi camino, Tú sabrás porqué. Conviérteme en una persona capaz de superarlo.
¿Me convierto en una víctima de las circunstancias? ¿Considero que es la “cruz” que me ha tocado vivir desde la resignación? ¿Acaso Jesús fue víctima de las circunstancias? ¿O tal vez cargó con su cruz para servir a un propósito mayor? ¿Nos da miedo aceptar esa cruz? ¿Creemos que no seremos capaces de superar la situación? ¿O confiamos plenamente en que si Dios nos la ha dado es porque podemos cargar con ella?

3 MOMENTO: ENTREGA EN LAS MANOS DE DIOS
Lc 22, 46: “Entonces les dijo: ¿cómo es que estáis durmiendo? Levantaos y orad para que podáis hacer frente a la prueba”
Si Dios ha puesto en nuestro camino una piedra es para que hagamos algo con ella. Podemos saltarla, rodearla, apartarla... pero algo tenemos que hacer.
Muchas veces ante una dificultad no sabemos cuál es el camino a tomar y eso nos envuelve en un mar de dudas. Generalmente decidimos desde lo que nuestro ego nos dicta, desde el aparentar, desde el qué dirán... y nunca salimos de la situación. Parece casi como que entramos en un bucle en el que se nos vuelve a presentar la dificultad: con otros nombres, otras personas, otros contextos y cada vez con mayor intensidad. Siempre vuelve a nosotros porque no hemos sabido afrontarla correctamente.
Pero... ¿Cómo realizar el aprendizaje, soltar la carga y seguir viviendo?
Jesús nos da la solución: orad para que podáis hacer frente a la prueba.
La oración es la solución a todos nuestros problemas, una oración sincera. Una oración de total entrega y confianza. Una oración de ponernos realmente en las manos del Padre. Una oración de total tranquilidad, no poniéndonos en Sus Manos diciendo “que sea lo que Dios quiera”, sino una oración que nos da la paz de decir: “Señor, estoy tranquila porque Tú nunca me fallas”. Una oración que nos da la seguridad de saber que un Padre nunca falla a sus hijos.

Espero que os sirva de ayuda en vuestra oración personal.
¡¡¡Mil gracias a la parroquia San Juan Bosco de Torrent por permitirme vivir esta experiencia!!!

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario