Caminamos por la vida sin fuerzas, movidas por el horario que nos han marcado y muchas veces incluso, realizando actividades que ni siquiera hemos elegido. Comenzamos el día con un horario marcado por el trabajo, que hay que cumplir sí o sí, y para el que ni siquiera te han preguntado si te viene bien o no. Debido a ese horario, alteramos toda la vida familiar: nuestros hijos han de madrugar más de lo debido, buscar una canguro que venga y los prepare para ir al cole, buscar una guardería matutina...
Salimos del trabajo y seguimos peleando con los horarios de las extraescolares de nuestros hijos, los deberes, recoger la ropa de la tintorería, ese encargo "urgente" que debías haber recogido hace dos días, comprar el regalo para el cumple al que han invitado a tu hijo, preparar la cena y tal vez la comida de mañana, bañar a los niños, preparar los uniformes para el día siguiente...
Ya se acaba el día, vas a darte una ducha, y como ni siquiera te quedan fuerzas, nunca llegas a plantearte la situación, pero... ¿Cuánto tiempo de ese día has dedicado a ti?
¿Has pensado en delegar? ¿En pedir ayuda? ¿En que mereces tener un tiempo al día para ti? ¿Te has planteado priorizar lo que te gusta y concederte un tiempo al día para ello?
Otras veces, la falta de energía nos viene del ambiente que nos rodea. Pueden ser personas de tu entorno: amigos, familia, trabajo, con las que sientes que disminuye tu energía, que bailas a su son y que no te dejan ser tú misma.
Puede ser también algo en tu hogar que te molesta, como un cajón de la cocina que está hecho un desastre y que cada vez que lo abres, te hace sentirte mal y desastrada; una mancha en el sofá o en la alfombra, de la que te quejas cada vez que la ves, pero que nunca te tomas el tiempo para limpiarla.
Tal vez te agobie el hecho de abrir el armario cada mañana y verlo lleno de ropa que ya no utilizas y que ni siquiera te gusta. ¿Por qué no lo vacías y dejas espacio para ropa nueva que te encanta?
La energía está en todo lo que nos rodea y si no sabemos aprovecharla en nuestro beneficio, se estanca y se vuelve en contra nuestra.
Párate, dedícate unos minutos y plantéate aquello que realmente quieres. Deja de quejarte por lo que te molesta y empieza a poner solución.
¿Qué necesitas para que tu día sea más productivo? ¿Qué necesitas para sentirte mejor contigo misma? Tal vez sea leer un rato, ir al gimnasio, darte un masaje... agéndalo y haz que sea tu prioridad. Si tú te respetas y respetas tu tiempo, tu entorno empezará a respetarlo también.
Haz que tu pareja se involucre en las actividades de los niños, en las duchas y cenas. Si tus hijos ya son mayores, dales alguna responsabilidad que te permita tener más tiempo para ti.
Sal a pasear, a bailar, diviértete, busca una noche para cenar con tus amigas...
La cuestión es hacer que cada día sea especial. Encuentra aquello que te gusta y priorízalo. Vacía tu vida de cosas que no te sirven, que nos utilizas y que no te llenan y concentra toda tu energía en aquello que te hace feliz.
Si tú eres feliz y estás bien, transmitirás felicidad y todo tu entorno se contagiará.
Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así permítete priorizarte.
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!
Nos vemos en el Camino! ⇒💙
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