domingo, 22 de diciembre de 2024

¿Cómo celebrar la Navidad cuando tu mundo llora?

 

Resulta curioso que cuanto más necesitamos la Esperanza que nace en Navidad, menos "Espíritu navideño" tenemos.
Vemos luces por la calle, en los escaparates, en los balcones, en el interior de las casas, villancicos sonando durante todo el mes en todos los establecimientos, películas exclusivas de Navidad... todo es rojo y blanco; Navidades muy míticas, como si nevara en todos los sitios o dejara de ser Navidad por no poder hacer un muñeco de nieve.

¿Cómo ver la alegría en todas partes cuando tu corazón llora?
Nos esforzamos para que nadie esté triste y solo en Navidad, disfrazamos los momentos de alegría impostada y tal vez, el mejor regalo para el otro, es dejarlo con su dolor, permitirle que lo sienta, hacerle ver que es normal sentir añoranza. Y no sólo por los seres queridos, que ese dolor lo respeta todo el mundo, sino por las cosas cotidianas. A veces estamos tristes y no hay un motivo aparente, simplemente todo se nos hace cuesta arriba y no podemos ni con nuestra alma, y no siempre es por haber perdido algún ser querido o por extrañar a alguien.
Al igual que en todas las demás épocas del año, puede que estemos en un momento de "bajón", o de introspección, que la vida no fluya como queramos, que nuestros seres queridos estén pasando por un mal momento y no sepamos ayudarles (cosa que aumenta todavía más nuestra preocupación).
Si el resto del año los dejamos que hagan su proceso, ¿por qué en Navidad debemos obligarles a ser felices?

A mí siempre me ha encantado la Navidad. En septiembre/octubre ya empiezo a comprar los regalos. Este año no he sentido esa inspiración y la verdad es que no hay razón aparente para que no me apetezca celebrar la Navidad, porque según he leído, una de las cosas que nos hace deprimirnos en Navidad, aparte de la añoranza de los seres queridos, es que hacemos balance del año y nos "obliga" a darnos cuenta de que no hemos cumplido la mayoría de las metas que nos habíamos propuesto, pero no es mi caso, porque comparado con el año anterior, e incluso con el anterior al anterior 😂, mi vida ha mejorado en muchos aspectos y mucho (cosa que voy a permitirme celebrar 😏); pero siento que esta Navidad va a ser diferente. Siento que probablemente esta Navidad me traiga como regalo una nueva enseñanza, un nuevo aprendizaje.

Y para colmo, vivo en Valencia, en plena Horta Sud. Y acabamos de ser devastados por la DANA. Ha sido duro. Demasiado. Es una sensación indescriptible, de impotencia, de no poder hacer nada para que la situación mejore, de gente que lo ha perdido todo, de personas que fueron a "rescatar" su coche y no volvieron, de olor a barro, a solidaridad... a esperanza en medio de la desolación 💔
Es un sentimiento que nos recuerda lo frágiles que somos. 

Y entre tanto caos, ¿cómo celebrar la Navidad?
Está claro que nace la Esperanza, el Amor que salva el mundo y eso hay que celebrarlo porque además, es lo que necesitamos, pero, ¿cómo sentir la alegría que se supone que hay que sentir?; ¿cómo ilusionarnos con las luces cuando algunos todavía no tienen luz en su barrio?; ¿cómo pensar en regalos si ni siquiera tienes dónde comprarlos?; ¿cómo pensar en decorar tu casa si ni siquiera tienes los muebles? (eso contando que todavía tienes la casa 😥)

Ante todo esto, ¿Cómo se celebra la Navidad?
Sé que es complicado, que algunos querrán que se respete su dolor, otros querrán ver alegría aunque sea de lejos. Sé que la solución nunca va a ser a gusto de todos, pero es una reflexión personal que hago "en voz alta": 
¿Qué se celebra en estos casos?

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

domingo, 8 de diciembre de 2024

Los cinco lenguajes del amor


En mi intención de crear un podcast relacionado con lo que escribimos en este blog, he estado indagando los diferentes podcasts que ya hay, para coger ideas, descartar otras e ir aprendiendo cositas.

He escuchado: "Sobran las palabras" y que me ha gustado. Al principio he escuchado uno sobre inteligencia artificial y las relaciones, que me da para hacer mi propio podcast, pero después he escuchado el inicial, ("He comenzado mi podcast porque me he cansado de mi vida diaria) en el que Álvaro Embid, que es el chico que lo hace cuenta el porqué y para qué de su podcast, aunque él lo graba también en vídeo y lo emite por YouTube.

Lo que me ha dado pie a escribir aquí es que ha hecho una pregunta a su entrevistado /entrevistador, ya que era un poco quid pro quo.

La pregunta era sobre los lenguajes del amor y cuál usaban ellos.

Hay 5 lenguajes del amor: palabras, tiempo de calidad, regalos, actos de servicio y contacto físico. No están en orden ni nada, ni unos son más importantes que otros. Simplemente, son distintas formas de demostrar afecto en los distintos tipos de relaciones y todos son igual de válidos.

Yo me he percatado de que demuestro afecto con tiempo de calidad, regalos y actos de servicio. Hay veces que incluso con demasiada frecuencia, lo que puede dar pie a malos entendidos. Y de lo que he sido consciente, y por eso escribo esto, porque es un pensamiento en voz alta, es porque no soy muy de contacto físico ni de decir cosas bonitas, ni de caricias, ni abrazos, ni coger la mano... Ese aspecto lo reservo más para las relaciones de pareja y así y todo, tampoco es que sea demasiado efusiva.

A lo que iba, que aunque mi forma de demostrar afecto sea igual de válida que las otras y aunque no estén numeradas ni unas se consideren más importantes que otras, me da la sensación de que socialmente, sí hay unas mejor consideradas que otras, o más obvias, tal vez.

El hecho de coger de la mano, de abrazar, y sobre todo, de dar un beso, son formas muy obvias de dar amor y como a mí no me sale, ni siquiera con mi familia (yo soy de las que sólo da dos besos en Navidad o en los cumpleaños), pues parece que con las otras actitudes, quiera compensar estas carencias y que eso sea lo que me hace ser demasiado servicial. El estar siempre disponible cuando los demás lo necesitan, incluso siempre por delante de mí, el tener dinero para comprar cosas para otros cuando igual para mí no me lo permito...

Parece que el estar disponible para cuando el otro te necesita es una demostración de amor menos obvia que el hecho de darle un beso o un abrazo. Y me da que yo la llevo al extremo para que se entienda bien. Incluso generalmente, hasta me anticipo a que me lo pidan.

O el tema de los regalos, que más que regalos, son los pequeños detalles: el ver una cosa en un escaparate y comprarla para la persona a la que te recuerda, es una forma de decirle: "me he acordado de ti". Igual que escuchar una canción y mandársela porque te recuerda a él. O un libro, o una frase escrita en cualquier lugar... ¡Hay tantas cosas que se pueden regalar como demostración de afecto!

Lo que me venía a la mente, es que como me da la sensación de que son menos obvias, o menos convencionales, parece que me tenga que esforzar más por demostrar que la otra persona me importa, que si tuviera la capacidad de escribir "me importas mucho", "te echo de menos", "te quiero", "me apetece mucho verte" en un mensaje de Whatsapp. Esta claro, que esto último, al menos no deja lugar a dudas. 😉

Bueno, pues eso, que si te regalo algo es porque lo he visto, me ha recordado a ti y me ha apetecido comprártelo. Es mi manera de decir: "Me importas y te tengo en cuenta". Ya sé que no tengo obligación de hacerlo, al igual que no tengo obligación de dar un abrazo, lo hago porque me apetece y punto. Porque me hace feliz saber que ese pequeño detalle, te hará feliz.

Así que ya sabes, elige la forma que más te resuene, sea cual sea, pero nunca, nunca, dejes de demostrar a tus seres queridos que de verdad los quieres.

Y recuerda, que el mundo es un espejo y te devuelve el reflejo de tu mirada. Así que mírala con mucho amor! 💖

Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!

Nos vemos en el Camino! 💙→


Te dejo los enlaces al Podcast en las distintas plataformas:


https://podcasts.apple.com/es/podcast/la-mirada-de-sof%25C3%25ADa/id1835861791

@lamiradadesofia

lamiradapositivadesofia@gmail.com

domingo, 24 de noviembre de 2024

¿QUÉ SOLTAMOS CUANDO SOLTAMOS?

¿Has intentado soltar alguna vez?

Yo he tenido ese reto esta semana. Y la verdad es que ha sido un proceso duro. Y es que creo que hemos sobrevalorado la palabra soltar.

Está muy de moda decir "suelta, confía... que seguro que la vida te trae lo que es mejor para ti".

Y yo me pregunto: ¿sabemos a lo que nos estamos exponiendo? Me explico, ¿sabemos realmente soltar sin expectativas?

Porque cuando soltamos creyendo que se nos va a dar lo mejor, no soltamos las expectativas, no estamos soltando lo que queremos. Estamos "fingiendo" que nos vamos a relajar, pero con la condición de que "yo me relajo y el Universo me da lo que yo quiero". ¿Es eso soltar?

Pues no, chicas. Soltar implica decir: no puedo más con esto (sea relación, enfermedad, problema familiar...) y me rindo a lo que tenga que ser, confiando que igual no me gusta lo que va a suceder, igual no sé gestionarlo, igual me duele... pero aún así confío en que Dios me dará las fuerzas necesarias para superarlo, porque si me lo pone delante, es lo mejor para mi proceso.

Y es que soltar duele, y mucho. Supongo que después será gratificante, pero yo he llorado mucho para poder soltar una situación. He llorado porque soltar implica arriesgarme a una pérdida; arriesgarme a que mi ego quede en evidencia, arriesgarme a que me hagan ver que igual no soy tan genial como me creo, arriesgarme a que me juzguen, arriesgarme al qué dirán, arriesgarme a la soledad, arriesgarme a tener que plantearme qué he hecho mal, arriesgarme a tener que pararme a observar en qué he fallado, arriesgarme a tantas cosas que ni siquiera puedo predecir...

Y he llorado porque he soltado de verdad, porque he soltado llorando por todas las opciones que pueden surgir y a las que tengo miedo de enfrentarme. Y he llorado porque soltar implica arriesgarse también a que nada vuelva a ser igual, a tener que empezar de cero.

Y he llorado porque sé que pase lo que pase, será lo mejor para mi proceso evolutivo, para mi crecimiento personal y espiritual. Sé que será una lección que mi alma ha elegido vivir y que aunque no me guste, me vendrá bien vivirla como experiencia.

La vida lleva tiempo diciéndome que tengo que soltar, y yo lo hacía como he comentado al principio, soltaba para que pasara lo que yo quería, y lo único que me encontraba cuando no soltaba, eran rechazos, traiciones, humillaciones... hasta que lo he ido cargando todo y mi cuerpo me ha dicho: "¡Hasta aquí! ¿Cuándo vas a aprender?" y lo intentaba, y soltaba, pero me venía un pensamiento, y volvía el dolor, y me anclaba a ese pensamiento, al ¿y sí...? 
Hasta que he entendido que no hay "y sí...", que no hay condiciones, que tal vez yo ahora no lo vea, que tal vez mi ego pretenda mandar en esta situación, que tal vez mi mente no quiera dejar de controlar... 
Hasta que he entendido que mi alma ha dejado de susurrar, me está gritando y muy fuerte: "SUELTA Y CONFÍA".

Y sé que he soltado de verdad, porque además de las lágrimas, con las que ya he llorado por todo lo que pudiera pasar, el cuerpo ha dejado de dolerme.

Espero que si estás en proceso de soltar algo, que mi historia te haya ayudado.
Sabes que me puedes dejar comentarios y si quieres que Sofía cuente tu historia, me la puedes mandar por mail y la publicamos para que pueda servir de inspiración a otras mujeres.

Recuerda que el mundo te devuelve la forma en que lo miras, que es un espejo que refleja el color de tu mirada. 

¿Qué quieres que te refleje?😊💖

Te dejo los enlaces del Podcast a las distintas plataformas:


@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

 

viernes, 25 de octubre de 2024

La magia de los nuevos comienzos

 

Suena muy tópico lo de empezar de nuevo, pero tiene tanto significado...!!!

Parece que cuando comenzamos de nuevo hayamos hecho borrón y cuenta nueva, que somos personas distintas y que queremos ocultar nuestro pasado y esto, seamos realistas, es imposible.

Es imposible porque nunca podemos olvidarnos y borrar nuestro pasado. Podemos cambiar de peinado, de ciudad, de amigos, incluso de nombre... pero siempre, siempre, siempre tendremos algo de la persona que fuimos.

Y diréis: entonces, ¿para qué cambiamos?

Pues cambiamos por muchos motivos, y no siempre son los mismos para todos. Cambiamos porque queremos una realidad distinta a la que tenemos, porque no nos gusta la persona en la que nos hemos convertido, porque tenemos actitudes que nos perjudican y perjudican a los que nos rodean; cambiamos porque sentimos que se aprovechan de nosotras y necesitamos ser más fuertes, porque huimos de algo o alguien que nos ha hecho daño; cambiamos porque tuvimos una infancia terrible y queremos ser lo más distintos posibles a las figuras de referencia que tuvimos...

Pero cuando he hablado de los nuevos comienzos, no me refería a cambios radicales, porque estos implican un proceso mucho más profundo y generalmente implican mucho dolor. Implican un cambio de piel, un renacer, un cambio de creencias, de hábitos, un pasar de gusano a mariposa... y eso duele. Duele, y mucho. De esos hablaremos en otro momento.

Hoy quiero dar valor a los "pequeños" cambios que hacemos más a menudo, a los que no damos importancia (o sí, pero sólo nosotras los valoramos) y que implican una diferencia si los mantenemos en el tiempo.

Nuevos comienzos en nuestro estilo de vida, como empezar a ir al gimnasio. Jejeje, me he venido arriba, eh? O no... 😉 Igual sí. No hace falta comenzar por tanto, aunque no nos vendría mal, pero sí podemos cambiar ciertas cosas de nuestra rutina para movernos un poco más, como ir andando al trabajo; o si es imposible, pues comenzar por cositas como aparcar más lejos, bajarnos una parada antes del bus o metro; hacer la compra mientras damos un paseo, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor...

Nuevos comienzos en cuanto a nutrición, como dejar de comer cierto tipo de alimentos que sabemos que nos perjudican, como la bollería industrial; dejar de desayunar el cruasán de la cafetería y dedicar unos minutos a prepararnos un almuerzo saludable; dejar de comprar comida basura para "picar entre horas" o para tener a mano algo rápido y sencillo por si voy con prisas y dedicar una tarde a preparar tu propia comida y congelarla en tuppers con raciones individuales para "cuando tengo prisa".

Nuevos comienzos en nuestras relaciones. Dejar de quedar con esa gente que sólo se dedica a criticar y a contar los cotilleos del barrio y comenzar a disfrutar de un café con gente que nos aporte y nos anime a ser mejores. Y si no conocemos a nadie (habrá que revisar entonces bien de qué nos nutrimos...) pues nos sentamos a leer un libro, que seguro que nos aporta algo. No voy a entrar en gustos de lectura, pero como soy muy fan de los libros, me copio la frase de Plinio (del año de la tos) que dice que no hay libro tan malo del que no se pueda sacar algo bueno, así que da igual lo que leáis, que seguro que os aporta más que los chismes.

Nuevos comienzos en nuestras prioridades: comenzar a valorarnos y priorizarnos. Acostumbrarnos a "pagarnos" primero a nosotras y a hacer un "apartadito" en la economía familiar para nuestro bienestar. A dedicar una tarde a la semana para quedar con amigas, irnos de compras, tomarnos ese café con nosotras mismas, salir a dar un paseo, darnos un masaje, apuntarnos a un curso o taller de algo que nos guste...

Como veis, hay muchas formas de comenzar de nuevo. Y si lo intentáis, aunque no sea con todas a la vez, si las mantenéis en el tiempo, unas llevan a otras y en poco tiempo, cuando hayáis hecho de ellas un hábito, observaréis cómo, sin apenas daros cuenta, vosotras habéis cambiado y vuestro entorno ha mejorado.

Mucho ánimo! Vuestro bienestar sólo depende de vosotras!!!

Recuerda que el mundo es un espejo que refleja la forma en que lo miras, así que mira hacia adelante y que no te preocupe comenzar de nuevo!
Sé feliz! Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!


Nos vemos en el Camino! ➱ 💙


Te dejo el enlace al Podcast en las distintas plataformas:




@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

miércoles, 10 de abril de 2019

Una historia de milagros


UNA HISTORIA DE MILAGROS


Tres personas iban caminando por la vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, por detrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante, alumno del sabio. Fue entonces cuando el terrateniente, dirigiéndose al sabio, dijo:
- Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que incluso puedes hacer milagros.
- Soy una persona vieja y cansada... ¿Cómo crees que podría hacer milagros?
- Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos... Esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.

- ¿Te referías a eso?
- Tú lo has dicho.
- Esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso, no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios; yo solo pido que se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
- Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces. Muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.

Ante la insistencia de aquel hombre poderoso, el sabio aceptó mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento, le preguntó:

- ¿Esta mañana volvió a salir el sol?
- Sí; claro que sí!
- Pues ahí tienes un milagro. El milagro de la luz.
- No; yo quiero ver un verdadero milagro: oculta el sol, saca agua de una piedra... mira, hay un conejo herido junto a la vereda; tócalo y sana sus heridas.
- ¿Quieres un verdadero milagro? ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?
- ¡Sí! Fue varón y es mi primogénito.
- Ahí tienes el segundo milagro. El milagro de la vida.
- Sabio, tú no me entiendes; quiero ver un verdadero milagro.
- ¿Acaso no estamos en tiempo de cosecha? ¿No hay trigo y sorgo donde hace algunos meses solo había tierra?
- Sí; igual que todos los años.
- Pues ahí tienes el tercer milagro.
- Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero...

Sus palabras fueron cortadas por el sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado, señaló:
- Te has explicado bien; yo ya hice todo lo que podía hacer por ti. Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte; yo he hecho todo lo que podía hacer.

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró, muy desilusionado, por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. 

Cuando el poderoso terrateniente ya estaba lejos como para ver lo que éstos hacían, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas; el alumno estaba algo desconcertado:
- Maestro, te he visto hacer milagros como éste casi todos los días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero? ¿Por qué lo haces ahora que no puede verlo?
- Lo que él buscaba no era un milagro, sino un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno... No puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día.


El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido. Todos los días suceden milagros, tener vida es uno de ellos...

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

jueves, 23 de agosto de 2018

EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIÉN ERA

Había una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín, y todos ellos estaban muy satisfechos y felices; excepto un sólo árbol, profundamente triste. El pobre tenía un problema: no daba frutos.

- No sé quién soy - se lamentaba.
- Lo que te falta es concentración (le decía el manzano). Si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?
- No lo escuches (exigía el rosal). Es más sencillo tener rosas y ¿ves qué bellas son?
Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
- No te preocupes, tu problema no es tan grave; es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Es tu enfoque lo que te hace sufrir. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo cómo eres. Y para lograr esto, escucha tu voz interior.
Y dicho esto, el búho se fue.
- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?, se preguntaba desesperado el árbol.
Y se puso a meditar estos conceptos. 
Finalmente, de pronto, comprendió. 
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y pudo escuchar su voz interior, diciéndole:
"Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quien eres. ¡Sé lo que eres!"

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo entonces, el jardín fue completamente feliz, cada cual celebrándose a sí mismos y a los otros...

AUTOR DESCONOCIDO

Aprende a ser quien eres. No trates de ser igual a otros. Valórate por lo que tienes de especial. Cada cual tiene su propio sello y así tiene que ser: todos tenemos valor en la medida que sepamos más quiénes somos.
Acepta que eres diferente, que tienes tu propia misión en esta vida. Haz lo que te guste hacer, ignora lo que quieren los demás que hagas.
Sé tu mismo. Vive tu vida y ¡Sé feliz!

@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com

lunes, 20 de agosto de 2018

CUANDO LA VIDA TE DICE: "¡NO!"

Te habrá sucedido muchas veces que la vida te ha dicho NO. Probablemente en las situaciones en las que más esperabas o necesitabas un SÍ.
En esos momentos tu fe se tambalea, disminuye la confianza en ti misma y todo a tu alrededor parece comenzar a ir peor.
Muchas de esas veces hemos rezado día y noche para que "se nos concediera el deseo" y nos sentimos defraudadas y dolidas porque parece ser que "a mí, no", "a mí Dios no me escucha" ¿Por qué hace esto? ¿Qué es lo que he hecho mal?

Si te paras a reflexionar, en la mayoría de esos momentos, después de esa "divina negativa", ha acontecido algo inesperado e incluso mejor, que lo que habíamos pedido. Lo malo es que en esos momentos nos olvidamos de dar las gracias, y ahí ya no preguntamos "¿por qué a mí?"

Cuando la vida nos da un NO por respuesta, en lugar de perder la fe y sentirnos víctimas de un destino que no podemos controlar, lo que debemos hacer es plantearnos el porqué de esa negativa.
Ya hemos visto que, a veces, la negativa no es tal, sino que la vida te está diciendo: "¡Espera!", "Tengo algo mejor para ti", "No te conformes con menos de lo que mereces"...
Esta es probablemente la más común de las respuestas de la vida, pero pueden haber más:
  • Puede que la vida te diga que debes aprender a ser paciente, a seguir sembrando para recoger tus frutos, a mantener la esperanza...
  • Puede también que te diga que tienes algo que aprender de esa situación, algo que cambiar o mejorar, algo que será beneficioso para cuando adquieras eso que estás pidiendo. Piensa que si no realizaras ese aprendizaje, aunque tu deseo fuera concedido, posteriormente no serías capaz de manejar la situación y tu problema se vería agravado.
  • Puede que esa negativa te incite a desarrollar algunas cualidades que de algún modo tenías dormidas y que te serán necesarias posteriormente.
  • Puede tal vez, que sólo pretenda hacerte más fuerte, para que esa fortaleza que adquieras, te permita caminar con paso firme en el futuro.
  • Y muchas veces, puede que lo que pides, no esté alineado con tu propósito de vida, por lo que esa negativa te incita a plantearte seriamente cuál es tu misión en esta vida, qué es lo mejor se te da hacer, qué es lo que los demás admiran de ti, cuál es esa cualidad innata que tienes y que puedes monetizar...

En fin, que hay miles de razones por las que la vida nos dice que NO.
Así que cuando te encuentres otro NO en tu camino, plantéate el porqué, mantén la calma, jamás pierdas la fe y confía.
La vida siempre sabe lo que es mejor para ti.

Sé feliz!!!
Y siempre, siempre, siempre... brilla desde tu esencia!!!

Te dejo los enlaces al Podcast en las distintas plataformas:


@lamiradadesofia
lamiradapositivadesofia@gmail.com